La cultura como concepto tiene amplias interpretaciones en el mundo intelectual, no solo desde las posiciones ideológicas sino además desde las distintas ciencias sociales.
Uno de los conceptos que mas consenso a logrado es el de Edward Tylor quien a fines del siglo XXVII expresó a la cultura como un sistema de conocimiento, creencias, costumbres y hábitos adquiridos por el hombre en una comunidad.
Según este concepto podemos entender a la fiesta de la vendimia como un producto de nuestra cultura cuyana. No solo por la obvia razón de que es una actividad agrícola desarrollada ampliamente en esta zona, sino porque además, la fiesta es un habito nuestro de cada fin de verano.
Es así, como este ritual de elección de la reina, especie de campeonato de belleza, y donde todos los departamentos realizan un espectáculo que culmina con la elección de la representante, cumple también el concepto de cultura desarrollado por el influyente Levis Strauss. Este afirma que la cultura es un sistema de signos y símbolos que puede elaborar una comunidad. Así es, como cada una de estas fiestas departamentales son una puesta en escena de esos símbolos y signos que afirma el antropólogo.
El clásico guión vendimial contiene varios símbolos; el esfuerzo del viñatero, el ímpetu del inmigrante en estos confines del mundo, la amenaza implacable del granizo o la helada cuando el desierto se manifiesta, la mística salvadora de la Virgen de la Carrodilla, y la unión del pueblo mendocino que siempre quiere sobreponerse a los conflictos. Pues bien, este es un buen ejemplo para entender el concepto de cultura de los marxistas; quienes afirman que la cultura se construye a partir del modo de producción de una comunidad. Indudablemente que las vendimias como espectáculos están cargadas de símbolos ligados a las relaciones de producción, en este caso del vino. Sin embargo, algunos marxistas como Gramsci afirman que existe una cultura hegemónica, o sea manejada por unos pocos, que imponen la cultura a otros muchos, que la aceptan como tal. Esa cultura denominada “de masas”, es criticada y llamada transculturización.
En este caso la cultura de la producción del vino, fue una cultura impuesta por la colonización de América, y en nuestro caso "desculturizó" la cultura huarpe quedando esta relegada en el desierto lavallino. No solo eso sino, que en los símbolos de vendimia siempre aparece el trabajador como un protagonista místico, el cual no pertenece a una clase social, ni opresora, ni oprimida.
Desde aquí es que muchos artistas e intelectuales mendocinos (en silencio) disienten con este festejo de vendimia, ya que critican el ocultamiento de los conflictos sociales en relación a la producción del vino en esta provincia.
Del otro lado, muchos otros artistas y hacedores culturales defienden este festejo como una posibilidad de expresión y de trabajo concreto en una provincia donde vivir de la cultura no es nada fácil. Conozco muchos compañeros actores y bailarines (verdaderos trabajadores de la cultura), que todos los años esperan ansiosamente el casting de vendimia central, para entrar en la “cosecha” que les permite ganar unos pesitos en esta época del año.
Entonces la fiesta de la vendimia como práctica consolidada de esta provincia también es un modo de producción de los artistas locales.
Es así como la fiesta central de vendimia y las departamentales son parte de una política de estado, englobada dentro de lo que es su “política de cultura”. Donde en muchos departamentos el espectáculo de vendimia se lleva más del 50% del presupuesto anual destinado para cultura.
O sea que cuando hablamos de cultura también hablamos de dinero, y de una forma de distribución del mismo. La vendimia como producto cultural tiene un presupuesto importante en nuestra provincia. O sea que podemos decir que Mendoza es una industria cultural.
Según Umberto Eco en su libro “Apocalípticos e integrados” describe a dos corrientes ideológicas con dos formas de ver la cultura: “los apocalípticos” (intelectuales de la escuela de Frankfurt) creen que el arte es una expresión de la cultura del hombre, y que contiene el áurea del artista la cual no puede ser reproducida mas de una vez. “Los integrados” en cambio creen que el arte puede convertirse en una industria sin chimeneas, donde el producto artístico se puede fabricar como objeto del mercado.
Sea como sea, este producto de vendimia permite que muchos hacedores y trabajadores de la cultura, puedan entregar su estética, su forma de expresión, su creatividad en este espectáculo que podría decirse es una fiesta del pueblo.
Sin embargo, existen empresas de espectáculos como “De pura sepa” que producen muchas fiestas como: Vendimia de Maipú, Vendimia de Tunuyán, Vendimia de San Carlos, y hasta la fiesta del Poncho en Catamarca. Y no desde ahora sino desde hace varios años, como en el caso de Tunuyán. Donde en su última fiesta denominada “Vendimia del pueblo” su guionista y directora, recibió una condecoración por sus 15 años de vendimia. No solo eso sino que además esta multifacética mujer es Directora de Eventos de este municipio. Resumen: Laura Fuertes es dueña de la empresa de espectáculos que hace vendimia, funcionaria municipal, y además esposa del Director artístico de la fiesta de la Tonada, quien además tiene una estrecha relación con una importante empresa de luces y sonido, que por supuesto presta servicios a “De pura cepa”. Por lo que podría deducirse que esta mujer es un invalorable talento local que supera en capacidad y en creatividad a todos los actores, directores, escritores y hacedores culturales locales.
Este es un muy buen ejemplo para entrar en la teoría organicista de Platón quien entendía a la sociedad como un cuerpo humano, y la dividía en tres clases; los campesinos eran los productores de alimento en semejanza con el estomago, los militares o guerreros quienes mantenían el orden en semejanza con el corazón, y por ultimo y mas arriba los sabios que eran la cabeza pensante. Esta teoría organicista donde cada parte de la sociedad tiene una función más o menos privilegiada dio lugar al funcionalismo y su concepto de cultura, asignando a esta una función social, para mantener el orden y entretener a la masa.
Por último, quisiera dar lugar al concepto de interculturalidad el cual expresa que la cultura siempre se genera a partir de una simetría entre la identidad propia del pueblo y el intercambio con otras culturas exteriores. Pues bien este concepto nos permite entender que somos vendimiadores en esta parte de América, y que construimos nuestra cultura en intercambio con las demás. Para esto es necesario que nadie MONOPOLICE la cultura y se adueñe de esta para imponerla a los demás. En síntesis, señores intendentes, es hora que democraticen la fiesta de la vendimia, y hagan concursos de guión y dirección como se hace en vendimia central, y no se privatice como una mercancía mas, a la que solo puedas acceder algunos sectores privilegiados.
Cuando la vendimia sea una expresión a la que pueden acceder de forma equitativa todos los sectores de la sociedad entonces podremos decir “Esta es una vendimia del pueblo”.