La Vía Blanca: instantáneas vendimiales

La multitud que siguió el desfile,el clima de folclore en las calles, la falta de grupos simpatizantes de las reinas, y muchas más, son algunas de las perlitas que tuvo la tradicional caravana. Algo para destacar: no hubo disturbios.

Foto: Adriana Ojeda/MDZ
Foto: Adriana Ojeda/MDZ

Postales de ayer, de hoy y de siempre
La gente siguió el paso de los carros desde bares, cafés y restaurantes o balcones y ventanas. No faltaron las tradicionales heladeritas y las viandas.

Las calles se llenaron de vendedores ambulantes que tentaban a la multitud con largavistas, coronitas, capas, cetros luminosos, bebidas y sandwichs. Pero, también, almohadones por la módica suma de $5 –ofrecimiento aprovechado por todos aquellos que desde temprano esperaban el comienzo de la caravana-.



Acá falta hinchada
Se sabe. Cada reina tiene, siempre, sus seguidores. Pues bien, este año fue notorio la ausencia de carteles y afiches, y se escucharon pocos sonidos de cornetas y tambores. La gente mostró más entusiasmo por los obsequios que se tiraban desde de los carros que por los besos que regalaban las reinas.

En Mendoza se baila la chacarera
Una previa a todo folclore se vivió en Las Heras y Mitre. En esa intersección, la calle se transformó en un escenario por el que transitaron bailarines ocasionales y profesionales. Cuecas, chacareras y gatos, y el polvo que levantaban los sarandeos quedaron plasmados en fotos y videos de turistas. El organizador de la velada fue Jesús Arturo Díaz, quien lleva 40 años en la calle Las Heras y 55, como bailarín.

La seguridad en números
830 fue el total de efectivos policiales  y 13, las ambulancias que junto al servicio asistencial móvil del Ministerio de Seguridad integraron el operativo de seguridad. ¿Los resultados?, una noche sin disturbios ni sobresaltos.

No a la violencia, sí a la paz
Dos marchas, por la misma causa,se sumaron a la Vía Blanca. Por un lado, se promocionó la "Marcha mundial por la Paz y la no violencia" –que comenzará el 10 de octubre en Nueva Zelanda y terminará en Punta de Vacas, en enero de 2010; con la premisa de "un mundo sin guerras y de la eliminación de todo tipo de violencia"-. Por otro, la marcha “No más violencia”, que quedó representada por un gran bandera blanca y negra y la leyenda: "este es un mensaje de Dios". La gente adhirió a ambas causas con efusivos aplausos.