Los diferentes estudios marcan como tope máximo ideal, que las mochilas no deben superar en un 15 por ciento el peso del niño.
Según el sitio El Ergonomista.com, el principal problema, no sólo es cargar ese peso, sino la reiteración del acto. Es decir, dos veces al día y andar con ella a cuestas un determinado camino que en algunos casos puede ser largo.
Otros factores que también influyen son:
La forma de llevar la mochila (llevarla sobre un solo hombro, llevarla sin que la parte de abajo descanse sobre la cintura, no ajustar los tirantes al cuerpo que provocará o no que la mochila quede colgando, etc).
La forma de caminar con la mochila cargada (¿el niño se encorva para hacerlo?).
La distribución del peso dentro de la misma.
La forma y tamaño de la mochila (si sobresalen o no de la espalda, si las asas están bien acolchadas o no, si tienen un cinturón de sujeción a la altura del pecho)
Mirá un video de Europapress, donde un médico especialista explica exactamente qué problemas puede provocar una mochila con demasiado peso en la espalda de tu hijo y cómo evitar que eso suceda.