Gobierno y municipios realizarán un censo del arbolado público

El Gobierno y las municipalidades han coincidido en realizar un censo del arbolado público, a los efectos de establecer el estado vegetativo y la sanidad de los ejemplares, como una forma de evitar peligrosos accidentes.

Arbolado público: hay síntomas de deterioro. Foto: Nacho Gaffuri / Archivo
Arbolado público: hay síntomas de deterioro. Foto: Nacho Gaffuri / Archivo

El Gobierno y las municipalidades han coincidido en realizar un censo del arbolado público, a los efectos de establecer el estado vegetativo y la sanidad de los ejemplares. Buena decisión para recuperar la cultura de defensa del oasis, perdida como efecto del avance del cemento por sobre el verde, especialmente en los sectores poblados.

La decisión del Gobierno provincial, en coincidencia con las comunas, de realizar un censo del arbolado público, constituye una válida iniciativa, en razón de que es necesario conocer el estado vegetativo y de sanidad de los ejemplares para evitar peligrosos accidentes que se suelen multiplicar en épocas de tormentas o viento Zonda y, paralelamente, establecer un plan destinado a la reimplantación de aquellos árboles que ya cumplieron su ciclo vital.

Según el informe, el relevamiento alcanzará al patrimonio del Estado en calles, rutas u otros sitios de la provincia y el inventario estará a cargo de los municipios, junto con la Dirección de Recursos Renovables, en coordinación con organismos oficiales como el INTA, Ciencias Agrarias, el Consejo del Arbolado Público, Irrigación y la Dirección Provincial de Vialidad.

También resulta valioso informar que la grilla de consulta contempla la variedad de la especie plantada, el estado vegetativo, la edad del ejemplar, la inclinación y el sistema de riego aplicado, en razón de que el arbolado mendocino, en general, es vetusto, porque en algunos casos supera los 80 y hasta los 100 años de vida.

Mendoza es un desierto y sólo la mano del hombre logró modificarlo. Esa situación instaló una cultura propia de los mendocinos en defensa del arbolado y el mejor ejemplo lo constituyó la creación del parque General San Martín, a modo de pulmón sanitario, convertido luego en paisajístico.

Paralelamente, ordenanzas municipales establecieron reglamentaciones específicas para evitar la erradicación de ejemplares e impulsando la implantación de árboles en los centros poblados, lo que le da una característica especial a nuestra ciudad. Más aún, se han establecido reglamentaciones específicas para evitar la erradicación, ya que los árboles son vitales para morigerar los intensos calores veraniegos.
Con el correr del tiempo, las necesidades de terrenos en los sectores más codiciados del radio céntrico y algunas modificaciones en las reglamentaciones municipales, provocaron que la situación cambiara sustancialmente.

Se han perdido los pequeños pulmones en los centros de manzanas, el cemento avanza sobre el verde, mientras el arbolado público muestra índices del sufrimiento producido por la impermeabilización de las acequias o por los trabajos realizados al pie de la planta, por el tendido de servicios o los cableados.

Fuera de los sectores más poblados, la falta de control del Estado y la contaminación de los cauces de riego por la acumulación de residuos también deja sus secuelas sobre el arbolado.

Sin embargo, mientras en Mendoza aparecieron síntomas de deterioro y de falta de mantenimiento, en las provincias vecinas creció una cultura forestal importante.

Sucedió en San Luis, donde el gobernador anunció la implantación de un millón de árboles, tanto en los costados de la doble vía construida en la ruta 7 como en el resto del territorio, especialmente en los distritos turísticos, y también en San Juan, reforzando los ejemplares de la zona céntrica y ampliando la implantación, especialmente en la zona del camino de circunvalación que rodea a la ciudad, con un doble objetivo: de pulmón natural y de embellecimiento de la zona.

Afortunadamente, en Mendoza en los últimos tiempos se ha recuperado la conciencia pro-arbolado.

Quedó reflejado en la media sanción de un proyecto de ley que impulsa la actividad forestal, a través de la creación de un Instituto de Desarrollo Forestal para la Provincia que contempla, entre otros aspectos, la forestación y reforestación como métodos más eficaces para contrarrestar la extinción de los antiguos bosques de algarrobos y la deforestación de zonas, que han provocado una degradación de la calidad de vida de las comunidades.

Impulsa, paralelamente, la forestación de los costados de los casi 10 mil kilómetros de cauces de riego con que cuenta la provincia y la de los terrenos que resultaron afectados como efecto de los problemas de revinimiento por aguas claras, especialmente en los departamentos sureños.

Ese planteo se ve reforzado ahora con el censo del arbolado público, que se iniciará pocos días después de la celebración del Día Mundial de la Forestación. Sólo cabe esperar que, conocidos los resultados, se establezca una política -también conjunta entre Gobierno y municipios- a los efectos de recuperar ejemplares, reimplantar en caso de ser necesario y reinsertar la cultura de defensa del arbolado en el resto de la población.