Sabido es que desde sus comienzos la industria vitivinícola estuvo controlada por los grandes bodegueros.
Ellos siguen siendo los que fijan los precios de la uva y del vino.
Un pequeño grupo de empresas domina el proceso de producción desde la uva al vino.
En la actualidad los pequeños productores pierden por hectárea alrededor de $3000 relacionando costo de producción anual y su precio de venta.
Los grandes, eventualmente ganarán menos.
Y lógicamente quieren descargar su "crisis" sobre las espaldas de los trabajadores, contratistas y pequeños y medianos productores pagando bajos salarios, menos que el año pasado por el tacho de uva y precios viles por la uva y el vino.
El gobernador Celso Jaque, denunciado por las organizaciones de viñateros por expresar solo al sector concentrado, acaba de avalar una propuesta inmoral: el dinero de los jubilados iría a parar a los bolsillos de los grandes para que pierdan menos.
No podría ser de otra manera habiendo sido interlocutores también Sancho (operador del enajenamiento de la otrora Bodega del Pueblo de Mendoza) y Vespa (expresión de las grandes bodegas).
Mientras los ancianos, sufren falta de atención medica y salarios de hambre, sus dineros financian las grandes fortunas.
Urge el rechazo de esta medida inmoral.
Que beneficia a los que cuando hicieron fabulosas ganancias no se acordaron de los trabajadores. Ni de los pequeños y medianos productores.
Roberto Velez
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