De eso sí se habla

MDZ superó el último lunes las 76.000 lecturas diarias. Ello es prueba de que hay una nueva demanda informativa de los mendocinos, y de que contar lo que pasa, simplemente, tiene su premio. Desde la sospecha de irregularidades en el Estado hasta la Vendimia, los temas que eligió la gente.

Desde sus primeros contactos con los mendocinos, a mediados de 2007, MDZ Online se ha comprometido, especialmente,  a aportar pensamiento y valor agregado, y a hablar de aquello que nadie, o muy pocos; hablan. Así, se fue generando un ida y vuelta permanente con miles de lectores-visitantes que encuentran día a día, hora a hora, minuto a minuto a veces; aquello sobre lo que desean saber.

La sola existencia de MDZ y su crecimiento vertiginoso, hasta transformarse en el medio más leído en seis de los siete días de la semana, a pesar de la “desventaja” de publicar sólo en Internet, no registra únicamente una manera de trabajar, o de enfocar las noticias. Habla, y mucho,  de las necesidades de los mendocinos, y de la demanda creciente de que los medios dejen de fijar su agenda periodística en función de la menor o mayor relación con los gobiernos de turno.

El lunes último, MDZ online llegó a la cifra de 65.575 visitantes únicos según el sistema Stat Counter, reconocido, al igual que Google Analytics, como estándar del tráfico por Internet. Esa cifra equivalió a más de 76.000 lecturas, y a más de 230.000 páginas vistas en un solo día. Son -en verdad- cifras alentadoras y desafiantes, que tienen su explicación.

Pareciera que en Mendoza hay temas de los que se habla poco. Al menos, la prensa tradicional no lo hace por iniciativa propia. Y la web 2.0 nos ha dado una herramienta de feedback fenomenal sobre este diagnóstico. Los lectores demandan, todo el tiempo, más calidad, más seriedad, más definición, más exactitud, más despliegue, más esfuerzo… y más noticias sobre lo que ocurre de verdad en su provincia.

Como contraparte, el gobierno mendocino ha iniciado, desde hace algunos meses, una silenciosa campaña de “distracción”, que consiste en no informar, en no hablar o hacerlo de manera elusiva, sobre muchos temas que son centrales para la vida de los mendocinos. La idea –parece- es dejar a MDZ, a cada uno de sus miembros desde los accionistas hasta los redactores, predicando en el desierto. Muchas veces escuchamos de distintos funcionarios… “Sólo ustedes ven las cosas de esta manera, ‘a la MDZ’ ” agregan… Miren… muchachos… les tengo otra novedad. Resulta que la gente lee MDZ cada vez más, porque aquí encuentra lo que en otros medios brilla por su ausencia.

Y desde fines de 2008 no fueron pocos los temas que pasaron por estas páginas (sí, de alguna manera son “páginas”), que dejaron –muchas veces- al gobierno y a distintos intendentes, de diferentes partidos, al descubierto de sus propios desatinos. Desde el último “Pensando Mendoza” del año pasado, con un profundo debate sobre cómo seguimos ante la crisis, hasta las novedades de esta semana, MDZ no ha parado de crecer.

Ejemplos: Aquí hemos revelado con datos, planos, maquetas y opiniones que el maravilloso plan de viviendas del gobierno sólo podría servir para familias de dos miembros, si no les molesta estar apretaditos. Aquí hemos desmenuzado el doble discurso del gobierno provincial en cuanto al juego: Por un lado monta un escenario para simular que se opone a nuevos emprendimientos, y por el otro fomenta y apura la creación de casinos, e incluso promueve la instalación de máquinas tragamonedas en el Hipódromo. En MDZ hemos contado también cómo se malgasta el dinero en planes de imagen, mientras por otro lado se cae en errores groseros de gestión, como “olvidar” publicar las leyes en el boletín oficial. Y hemos señalado desde los gastos en “brindis” y fiestas insólitas, hasta los asuntos poco claros del negocio petrolero, pasando por los dramas de la producción, o la remodelación a pleno de un aeropuerto inútil en una de las zonas más populosas del Gran Mendoza. Y hemos brindado desde la cobertura completa de un caso insólito como el de la mujer que increpó a Jaque, hasta el desmadre de la inseguridad y la violencia, con su espantosa secuela de muertos.

También nos hemos ocupado en este verano de la oposición, de su rol institucional, de sus novedades, y –últimamente- de las enormes contradicciones, cuando no papelones, que incluyen al vicepresidente Julio Cobos, quien por estos días ejecuta piruetas políticas de difícil comprensión para los votantes comunes.

Casos relevantes como el de Federico Campanini y su muerte en el Aconcagua, también nos hallaron “armados” para ofrecerles a nuestros lectores todas las opiniones posibles, todos los puntos de vista en un asunto controversial y conmocionante, para que puedan formar su opinión y asumir sus propias posiciones.

En el almacén de “buenas noticias”, podemos señalar que la amplísima cobertura del Dakar Argentina Chille 2009, y de todos los aspectos de la Vendimia, nos ayudaron a crecer, a seguir sumando “socios” en este emprendimiento periodístico del que la gente toma parte de manera activa, proponiendo, debatiendo, demandando, escribiéndonos, e incluso a veces insultando más allá de lo tolerable a periodistas y editores; por algún punto de vista divergente, por alguna pasión política o deportiva.

En las novedades de última hora; podemos citar la enorme pelea por la televisación del acto central de la Vendimia. En pocas horas se descubrió que la decisión fue política, más que artística, como dijimos el lunes. De paso, les anuncio que intentaremos brindar desde aquí, minuto a minuto, la Vendimia que no van a poder ver por televisión, la auténtica, la de la gente, la del anfiteatro, la de la “guerra” de las barras, la de todo el color, tradición y folclore mendocinos. Y la de la política, claro, sin censuras. Después de todo, la decisión de edulcorar la televisación de la Vendimia a través de una emisora estatal responde exclusivamente a motivos políticos.

No voy a caer en uno de esos facilismos del tipo “todos somos MDZ” porque no es cierto, de ninguna manera. Sí es probable que esté en formación una comunidad enorme, que crece y cruje a cada paso, donde quienes hacemos el diario (tenemos el vicio de decirle ‘diario’) y quienes nos leen compartimos una serie de códigos que pasan –no me canso de repetirlo- por la más antigua y básica de las definiciones: El periodismo nació para decir lo que alguien no quiere que se diga. Por eso crecemos, porque tratamos de ocuparnos de los temas que preocupan a los mendocinos; de los asuntos en donde –creemos- alguien les está haciendo algún tipo de cuento; de las cosas en las que la provincia y sus habitantes vamos a terminar perdiendo. Y esos, son y serán nuestro punto de encuentro.