¿Qué es primero, el huevo o la violencia?

Diputado nacional Agustín Rossi. Foto: NA
Diputado nacional Agustín Rossi. Foto: NA

El hecho violento que tanto difundieron los medios, que tuvo como blanco al diputado nacional Agustín Rossi, dejó en claro que responder a la violencia con violencia no sirve.

El punto desencadenante es que el legislador no defendió a la gente que lo votó, productores granarios, que durante 90 días le hicieron perder sus trabajos y hoy chocan contra la sequía, la crisis internacional y este gobierno, del cual el diputado Agustín Rossi se enorgullece de decir que representa. No se puede pretender que en el encuentro entre legisladores y productores se diga; "carambas", "recorcholis"; algo tiene que suceder y sucedió lo predecible en un estado de angustia y bronca.

Está claro que los que dispararon la violencia son aquellos legisladores a los que hemos votado para que hagan algo y hacen otra cosa.

Mendoza no es una isla, también tenemos legisladores que responden a eso, ley que aparece, como un hecho de la física, y que generalmente se da después de las elecciones. Algunos especialistas han denominado al fenómeno como "gatopardismo", "travestismo político", "conversión"; en mis pagos se llama “traición” tal como lo demuestran los legisladores nacionales por Mendoza que votaron en contra de la Ley que protege los glaciares. Ese es un hecho violento; como así también lo es el que no se permita, en democracia, escuchar al otro, no dejar hablar al que sabe, al que investiga, al que denuncia, y esto es lo que ha pasado con el periodista Nelson Castro.

Al señor Agustín Rossi lo invitamos a repudiar este hecho violento, que atenta contra la libertad de expresión, con la misma fuerza que nosotros no avalamos la respuesta violenta que recayó sobre el legislador mencionado, aunque haya sido él el que la provocó.

Esta solicitud la hacemos extensiva, a aquellos legisladores que votaron en contra de los glaciares.


(*) El autor es presidente de la Sociedad Rural del Valle de Uco.