El deterioro provincial y la distribución de la riqueza

Alfredo Cornejo, Raquel Blas, Carlos Abihaggle, Hugo Bianchi, Emiliano Fazio y Francisco Pérez plantearon los principales inconvenientes de una provincia a la que, ven deteriorada. La necesidad de una reforma política y de virar hacia una democracia más directa.

Foto: Gerardo Gómez/MDZ
Foto: Gerardo Gómez/MDZ

El dato no deja de ser llamativo: cinco referentes sociales y políticos convocados por MDZ coincidieron en una misma palabra cuando tuvieron que analizar la realidad provincial. Fue, quizá, el punto en común más importante de las más de tres horas de debate y discusión protagonizadas por Alfredo Cornejo, Raquel Blas, Carlos Abihaggle, Hugo Bianchi y Emiliano Fazio en unos de los salones del hotel Sheraton. Para todos, hoy por hoy, Mendoza es sinónimo de “deterioro”. Y a partir de esta premisa, para nada optimista, plantearon alternativas para recuperar el protagonismo perdido.

(NdR: por cuestiones de agenda, el ministro de Infraestructura, Francisco Pérez, pudo integrarse en el último tramo de la reunión)

El ciclo “Pensando Mendoza” apuntó siempre a eso: a sacar conclusiones sobre el estado de la provincia en relación con en resto del país y de la región cuyana, y a establecer los lineamientos para, precisamente, pensar cómo debe ser la Mendoza que queremos e imaginamos para los próximos años.

¿Y qué hace falta, según los invitados, para volver a ocupar un lugar de privilegio? A tomar nota: una verdadera revolución educativa; una reformulación de la matriz económica, industrial y energética; tomar como modelo el ejemplo chileno; revalorizar los recursos naturales y que su explotación se haga a partir de reglas claras y justas, puestas por el Estado provincial, y una reforma política en serio, que permita a las personas más destacadas en cada área poder acceder a puestos de conducción política, con partidos políticos dedicados a formar cuadros técnicos y dejen de lado el clientelismo y las ambiciones personales de quienes sólo buscan alimentarse de por vida de la “teta” estatal. Como dijo Alfredo Cornejo, “que los mendocinos puedan elegir a sus dirigentes, y no tener que optar, como ocurre actualmente”. Todo ello, con mecanismos de democracia directa.

Así piensan los mendocinos. O así lo hacen a través de sus dirigentes y representantes sociales. Pasen, lean, coincidan, disientan y opinen. Y entre todos, pensemos la Mendoza en la que nos gustaría vivir.

Así piensa Raque Blas, líder sindical de ATE, y, tal vez, la principal cara opositora del gobierno: “La transformación se tiene que hacer entre todos. No se puede esperar a que la hagan 3 ó 4 iluminados. Tal vez nuestro error como ciudadanos fue delegar en la clase política todas las decisiones importantes sin participar en ellas. Y hago una autocrítica, porque creo haber abusado durante mucho tiempo del voto en blanco”.

Para Blas, está claro, debería existir un sistema de plebiscitos, con consultas popular vinculante, donde la gente deje en claro cuál es la postura dominante en los temas centrales.

“Por ejemplo, no puede ser que hayamos visto cómo se trataba el endeudamiento de la provincia y nosotros como si nada”, explicó. Y completó: “Es como si nadie hubiese entendido el ‘que se vayan todos’ del 2001. Tenemos que tener, de una vez por todas, un procedimiento de revocatoria de mandatos”.

Alfredo Cornejo, intendente de Godoy Cruz, radical, cobista y con serias posibilidades de ser candidato a gobernador en 2011, la situación es aún más preocupante. Para él, se ha puesto en tela de juicio el valor de la democracia, “porque a pesar de ser el mejor sistema político, desde 1983 hasta la fecha, en Argentina no hubo mejoras colectivas que se le puedan atribuir a la democracia, y lo alarmante es que eso pone en juego todos los valores que uno defiende”.

 


El jefe comunal sale con los tapones de punta y arremete: “Ya no se trata de hacer grandes actos multitudinarios. Las campañas son aburridas, porque nadie ofrece debate de ideas, de planes, de programas”.

“En Mendoza hay hipocresía, porque los dirigentes hacen de cuenta que dirigen”, analiza Cornejo, para luego reconocer que, efectivamente, existe un nivel de corrupción muy alto, y sentenciar: “Nuestros ciudadanos son muy parecidos a nuestros dirigentes”.

Hugo Bianchi, uno de los más importantes empresarios sanrafaelinos, propietario de Plastiandino, eleva la apuesta y encara el tema desde lo sociológico: “El periodismo ha condicionado el pensamiento político. A los funcionarios les interesa más quedar bien en los medios que dar debates serios. Sólo se fijan en lo que se dirá después”.

“Ya no hay búsqueda de excelencia, y da la sensación de que el éxito a partir de la excelencia ya no es bueno ni valorado; como si estuviera prohibido resaltar”.


¿Qué hacemos con Mendoza?

Carlos Abihaggle, dirigente político de larga data en la provincia, que llegó a ser embajador argentino en Chile: “Tanto la Dirección General de Escuelas como Irrigación deberían ser los organismos protagonistas en Mendoza. Sin embargo, en ambos casos, atraviesan por un grave deterioro. Creo que el 2010 puede ser una buena oportunidad para recuperarse”.

Alfredo Cornejo: “Uno de los problemas que hay en la provincia es que no hay nadie para sentarse a hablar del desarrollo económico y hacer una planificación estratégica. Las dos principales actividades económicas están en manos de fondos de inversión que no son de la provincia. La mayor parte del presupuesto provincial se va en sueldos, por lo tanto, quien quiera ser gobernador en estas condiciones, o está loco o tiene una gran vocación de servicio”.

Hugo Bianchi: “No puede ser que en San Rafael, en los principales circuitos turísticos, los caminos estén destruidos. En el Sur duele la falta de infraestructura y comunicación. Tenemos un solo vuelo diario a Buenos Aires. Mendoza era el nodo del movimiento económico de la región, y ahora vemos cómo producimos mano de obra de calidad que va a trabajar a mercados con más desarrollo, como el de San Luis”.

 


Emiliano Fazio, uno de los jóvenes destacado por el Consejo Empresario Mendocino este año y director de Valos: “Es evidente la capacidad de diálogo que existe. Hasta hace un tiempo, Mendoza se diferenciaba del resto del país por su calidad de institucionalidad. Y creo que, además de hablar, tenemos que empezar a hacer, porque tengo la sensación de que, si no, dentro de diez años vamos a estar igual. Nos tenemos que basar en algunos puntos clave: reforma política; coopetencia –una mezcla de cooperativismo y competencia-; eficiencia; establecer matrices de consumo y producción, y equidad de género. Coincido con la idea de plebiscitos vinculantes y revocatoria de mandatos”.


Raquel, combativa

“Hay manejos pocos claros con los recursos del Estado. Hoy por hoy, es más fácil ser un político corrupto que sacar un chumbo y salir a robar. Las penas son menores”.

“En este país se habló de las ganancias que dejaba la soja y de que por eso eran las retenciones. Pero nadie dice nada de la pesca ni del petróleo”.

“No he visto nunca una discusión en serio de la política impositiva en Mendoza. ¿Cómo puede ser que no se le cobren impuestos a las empresas de construcción, pero sí le cobren a las cooperativas que construyen?”

“Desde hacer rato luchamos para que cargos públicos sean por concurso y no por favoritismo”.

"Vamos a ver qué pasa cuando haya democracia participativa, audiencias públicas vinculantes, revocatorias de mandato... tiene que haber otro tipo de democracia".


De petróleo y otras yerbas



 
Carlos Abhiaggle: “El problema que viene es la inflación. Por eso es necesario implementar un mecanismo de información pública del Estado, para que la gente esté al tanto de cuáles son los lugares donde hay ofertas. Porque, de lo contrario, sólo pueden promocionar sus ofertas los grandes grupos”.


“También hay que replantear lo que ocurrió con las regalías petroleras y la concesión de las áreas secundarias. Fue un gran error dejar entrar a los medios en este negocio”. (NdR: hace referencia a las licitaciones ganadas durante el gobierno de Julio Cobos por la empresa petrolera Ketsal, del grupo Vila-Manzano y confirmada por la gestión de Celso Jaque).

“Lo que sucedió con la vitivinicultura debe servir como ejemplo de políticas establecidas por organizaciones intermedias. Y no estoy de acuerdo con lo que dice Alfredo (Cornejo): no creo que toda la vitivinicultura de Mendoza esté en manos de fondos de inversión que no son de la provincia”.

Raquel Blas: “El petróleo debe estar en manos del estado. En Brasil es así, en Venezuela es así, en Chile es así”.

Alfredo Cornejo: “En Mendoza hay riqueza, pero buena parte de nuestra economía no tiene asiento territorial”.

Francisco Pérez, ministro de Infraestructura, en su primera intervención: “El petróleo genera 700 millones de pesos en regalías. Lo curioso es que el 95 por ciento de los trabajos de exploración en nuestra provincia fueron hechos entre las década del treinta y la del sesenta. Prácticamente no hay exploración en Mendoza. En este tema, como en muchos otros que son fundamentales, hay que ponerse los pantalones largos para trazar políticas de Estado. Y en este punto, hay que destacar tres aspectos: energético, el sistema de transporte y el desarrollo vial”.


Definitivamente, la presencia de Raquel Blas le puso un condimento extra al “Pensando Mendoza”. Si bien se mostró algo tímida al principio, con una imagen diferente a la que suele mostrar cuando encabeza los reclamos sindicales, bastó con un disparador para que se desatara y volviera a encarnar a la mujer no se queda callada ante lo que considera injusto y defiende fuertemente cada una de sus posturas.

¿El responsable? Alfredo Cornejo, con su frase “vos, Raquel, vas a coincidir conmigo con eso de que hay médicos que son socialistas en la mañana y capitalistas por la noche”. El intendente utilizó esta metáfora para describir la forma de trabajar que tienen varios médicos del sistema de salud estatal mendocino. Para él, la vocación de servicio la muestran sólo un par de horas por la mañana, para luego hacer un negocio con ello.

Pero Blas no sólo no coincidió con Cornejo, sino que pareció encenderse. Increpó a su interlocutor a partir del sueldo que tienen médicos o maestros y lo comparó con el de un intendente. Y aclaró que, “si pasa eso, es porque es el Estado el que no controla. Los médicos tienen que marcar tarjeta cuando entran y cuando salen. Si alguien está abusando de eso, entonces el responsable es el encargo de controlar eso”.


Debate impositivo

Fue uno de los pocos temas en que todos hablaron al mismo tiempo. Allí, todos tuvieron algo para aportar y para sugerir mejoras. Por supuesto, hubo coincidencia sobre cómo la promoción industrial del resto de las provincias cuyanas avanzó en detrimento de Mendoza, donde no sólo no hubo políticas claras para contrarrestar este embate, sino que fueron los mismos legisladores nacionales mendocinos lo que votaron una y otra vez en contra de los intereses de quienes los votaron en cada comicio.


 
Para Hugo Bianchi, es increíble que “dos personas que hacen lo mismo en Argentina tengan que pagar impuestos diferentes”.

En ese punto se sumó Carlos Abihaggle, quien reconoció que, sin bien se ajustaron los mecanismos para evitar la evasión, todos pagan por igual, sin discriminar si se trata de un empresario grande o chico. E hizo hincapié en la falta de voluntad política que existe para contrarrestar los efectos de la promoción industrial: “Además de eso, muchos desisten de invertir en Mendoza por la cantidad de trámites que hay que hacer para poner una empresa en la provincia”. "Ni hablar de cuando la tenés que cerrar..." agregó.

Blas, por su parte, no puede entender por qué “el director de Rentas es el que decide a qué empresa se le otorga tasa cero a los impuestos de la provincia”.


Política, educación, seguridad y distribución de la riqueza

Emiliano Fazio: “Hoy el poder no se construye, se presta. Debe haber una elite representativa; los mejores en cada cosa”.

Raquel Blas: “En 2001 planteamos la necesidad de tener una asignación universal por hijo, pero nunca pensamos que ese dinero saldría del Anses”.

Alfredo Cornejo: “La política debe ser la herramienta del cambio colectivo. Sin embargo, en la actualidad sólo afecta la vida de la clase media y baja. El de clase alta y tiene dinero, arregla como sea con cualquier gobierno”.

Carlos Abhiaggle: “La pobreza se combate con fuentes de trabajo. Hay empresarios locales que quieren invertir en la provincia, pero para es hay que darles condiciones. No nos podemos dar el lujo de tener chicos con hambre”.

“El ITU es lo mejor que se hizo en Mendoza en materia educación en los últimos años”.

Hugo Bianchi: “Es cierto que hace falta educación, y que es clave, pero tenemos que explicarle a los chicos para qué sirve ir a la escuela”.

 


Francisco Pérez: “En Mendoza prácticamente no tenemos proyectistas. No tenemos ingenieros hidráulicos, no tenemos ingenieros en caminos… y por eso muchas veces cuesta ir a buscar créditos a organismos internacionales, porque el dinero está. Tenemos que dar un debate sobre cuál debe ser nuestra política universitaria. En Vialidad, por ejemplo, tenemos 1.400 empleados y un solo proyectista”.

Raquel Blas: “Acá todo están en desacuerdo con el trabajo infantil. Sin embargo, no logro que ningún funcionario me lleve el apunte para crear guarderías rurales para que las mamás que trabajan en las fincas puedan dejar a sus chicos”.

“Es cierto que no puede haber hambre. El tema es que nadie puede explicar, entonces, por qué el gobierno sacó la taza de leche para los chicos que tienen entre dos y cinco años, cuando esto debería ser parte de una política de Estado”.

“¿Cómo puede ser que hoy no tengamos ni un centro de atención con internación para tratamiento de adicciones?”.

“No puedo entender que cada vez sea más grande la brecha entre los que más ganan con los que menos ganan”.

Así transcurrieron más de tres horas de un encuentro distinto. Una posibilidad para darle lugar al diálogo tan postergado. La ocasión perfecta para pensar en cómo volver a poner a la provincia en el lugar que supo ocupar, y así lograr "una Mendoza para todos".