Varios locos seguidores del Dakar que a las siete de la mañana ya estaban detrás del alambrado en el campamento se volvieron con el autógrafo, el saludo personal y la foto con el representante mendocino.
Orly caminó algunos metros desde su carpa del Bivouac hasta el alambrado perimetral para saludar a cinco espectadores que vivaban su nombre.
El piloto los saludó uno por uno, les firmo autógrafos y posó para algunas fotografías.
Minutos más tarde, se subió a su BMW y salió desde el estadio a las 08.34 ante un marco muy cálido, con el saludo de quienes ya se habían apostado a lo largo del enlace por las calles capitalinas.