Bendito sea el Dakar. En el medio del camino, un fanático se arrodilló ante un camión.
El Corredor del Oeste, con un colorido nunca visto.
Una foto, un momento. Todos quisieron inmortalizar el paso de la caravana.
Bienvenidos a la Tierra del Sol y del Buen Vino. La recepción en el Gran Mendoza fue increíble.
Para disfrutar mejor. El cartel lo dice todo: los máquinas pasan despacio y la gente las admira.
Los camiones se adueñaron de la Panamericana.
Aún sin conocer a todos los pilotos, la gente se acercó a saludar y desear suerte.
Una feria mecánica. El público vio toda la tecnología del Dakar desfilar por las calles mendocinas.
Control caminero, aunque esta vez los conductores no tuvieron que mostrar la tarjeta verde.