Impresionante video de un rescate en Reñaca

Aunque es un balneario top, Reñaca no tiene aguas habilitadas para bañarse. Todo el año, flamea la bandera roja y aún a pesar de las recomendaciones de los guardavidas, no dejan de haber accidentes por ahogo con algunas fatalidades. Mirá un video de un rescate filmado esta semana.

La labor de los bañeros es permanente. Foto: MDZol
La labor de los bañeros es permanente. Foto: MDZol

Parece una contradicción. El mendocino prefiere Reñaca como balneario aunque sólo se quede como lagarto en la arena. No es para menos. Se trata de una de las playas más riesgosas de Chile, en la que casi todos los días suceden accidentes de ahogo y los guardavidas arriesgan, precisamente, sus vidas por otros.  Así lo refleja el siguiente video:

 

Un joven bañero que está en su primer año en el balneario fue el que tiró la punta, luego de que el jueves hubiera cinco rescates en una tarde.

"Esta es una de las playas más peligrosas de Chile, no son aptas para bañarse", respondió ante la interrogante por la bandera roja.

Es que no hay un día en el año que Reñaca no flamee esta llamada de alerta para los bañistas, con un socavón de 30°, varios pozos a metros de la orilla y el arrastre poderosísimo del mar. A esto, se le suma la falta de precaución al meterse a las aguas frías a la hora de calmar un poco el cuerpo ante los azotes de sol, aunque el mismo guardavida piense que "lo bueno del mar complicado, es que la gente no se mete".

Aún así, los que más se animan son los niños, ante olas de un metro que rompen fuertemente sobre la orilla. De cuando en cuando, los jóvenes emprenden carreras contra el mar para chocar contra olas más grandes, pero en ese entonces comienzan a sonar los silbatos. Es cuando el arrastre del oceáno es más fuerte que los brazos.

Así, los hombres con mallas rojas corren de una punta a otra. Algunos son jóvenes, otros están en el extremo opuesto de Baywacht: un poco viejos, un poco panzones, pero aún así nadie se acobarda ante un mar picante.  Y si la cosa se complica, cuentan con la solidaridad del resto de los veraneantes para tirar de la cuerda.

Cristian Garrido es uno de los salvavidas con más experiencia en esta playa. Contó que este tipo de accidentes ocurren a menudo y que también le ha tocado en suerte una fatalidad.

"Me ha tocado rescatar a muchos mendocinos", recordó, para agregar que "la gente se mete porque no sabe cómo es este mar, viene de un medio urbano diferente", se anima a definir Garrido.

Cuando llegan a la playa, sobreviene algo inesperado para el observador argentino. Uno de los guardavidas, generalmente el jefe o el de mayor experiencia, se enoja delante de todo el mundo por la falta de precaución de la víctima que acaba de salir del agua, que posiblemente esté en shock y lo reta a los gritos. Como un mensaje público y doloroso para todo el mundo.

No es para menos. Ellos también arriesgan su vida en el intento y se lo hacen saber bien clarito al rescatado, mientras éste tose el agua salada y recupera el aliento.

"Por qué yo me tengo que arriesgar por una persona que sabe que es peligroso meterse", se interroga retóricamente el jefe de los guardavidas, Garrido.

La cuestión no termina. El rescate pasa a ser un asunto cuasi policíaco. Los bañeros anotan el incidente en su bitácora -que pasa a formar parte de una estadística para la Armada- e inmediatamente dan aviso a la guardia marina que custodia los balnearios.

"A la persona se le puede dictar una situación policial, que le impone la Armada", explican los bañeros.

"Es por una situación de acto temerario que la persona es sancionada, porque además pone en riesgo a terceros", precisa Garrido.

Después del susto, lo que le espera al rescatado es una intervención judicial, donde un magistrado civil de turno le impone una multa de hasta 30 mil pesos.

Este año, afortunadamente, todavía no han ocurrido fatalidades.