Bolivia dijo sí; los medios, no

Foto: EFE
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Los bolivianos aprobaron con amplia mayoría el domingo 25 de enero la nueva Constitución impulsada por el presidente Evo Morales que, con una lógica casi matemática, se manifiesta en un fuerte rechazo al documento en las regiones gobernadas por la oposición autonomista.
 
Esto significa un logro de proporciones históricas no sólo para Bolivia, sino para toda Latinoamérica. Sin embargo, los medios siguen "informando" con una explícita (y a estas alturas desvergonzada) tendencia de apoyo a los sectores minoritarios y ricos del país hermano, quienes gobernaron durante toda la historia, legándole sin disimulos el poder real a la embajada estadounidense.
 
Quienes tenemos algo de conciencia de los sucesos, estamos en la obligación de dar a conocer el real acontecimiento que ha sucedido este fin de semana, que se viene sumando a otros hechos de gran importancia y de verdadero cambio revolucionario que se proyectan allí desde la asunción del primer presidente indígena que, como si hubiera dudas, representa a una amplia mayoría de ciudadanos bolivianos. Recordemos que Bolivia es un país que vivió sometido, del modo más denigrante que uno pueda imaginarse, a los poderes económicos que hoy están representados por la minoría opositora. Minoría que ha producido varios intentos fallidos de golpe de estado en los últimos dos años, y generado revueltas que culminaron con trabajadores muertos en septiembre del año pasado. Minoría que, por otro lado, es defendida por casi todos los medios masivos de comunicación locales y del resto del mundo.
 
Hoy los principales diarios titulan con claras alusiones negativas un hecho que es por demás esperanzador: "Bolivia más dividida que nunca", "Evo va por la reelección", "Fuerte rechazo de la oposición autonomista", "Evo deberá enfrentarse con graves inconvenientes para la aplicación de la nueva constitución", "Bolivia ahonda su división tras aprobar la reforma constitucional", "Morales amenaza con gobernar por decreto", etc.
 
El proyecto de Constitución Política del Estado elaborado por la Asamblea Constituyente y modificado por el Congreso, en consenso con la oposición, se puso a consideración de casi cuatro millones de electores (Bolivia tiene 10 millones de habitantes), que votaron mayoritariamente por el SÍ con más del 60%. A diferencia de lo que expresan los medios, en la noche del domingo, millones de bolivianos salieron a la calle a festejar lo que se considera la refundación de la República de Bolivia.
 
El nuevo proyecto elegido es de avanzada para la región y el mundo. Plantea nuevos derechos sociales y apunta a distribuir equitativamente las riquezas surgidas por los recursos naturales nacionales. Bolivia nos está dando una verdadera lección de justicia y dignidad, en una lucha que ha durado siglos y hoy está dando sus frutos.
 
Para sacar conclusiones sin la interesada "mediación" mediática, es importante que se sepa cuáles son los nuevos cambios que se ejecutarán con la nueva constitución.
 

Los 10 puntos más importantes* de estos cambios son los siguientes:
 
1. Poder indígena
 
Los indígenas de los 36 pueblos originarios de Bolivia pasarán del reconocimiento constitucional puro y simple a la participación efectiva en todos los niveles del poder estatal y en la economía. El proyecto constitucional establece:
• Todo un capítulo para los derechos de las naciones y pueblos indígena originario campesinos.
• Una cuota de parlamentarios indígenas, por circunscripciones a definirse por ley.
• La justicia indígena originaria campesina, en el mismo nivel que la justicia ordinaria.
• Un Tribunal Constitucional plurinacional, lo que obliga a elegir miembros de este tribunal del sistema ordinario y del sistema indígena.
• Un órgano electoral plurinacional, en el que los indígenas tendrán representación a través de los vocales.
• La autonomía indígena originaria campesina.
• Un modelo económico social comunitario basado en la visión indígena.
• Derechos de los indígenas sobre el uso del agua.
• Propiedad exclusiva de los recursos forestales de su comunidad.
• Derecho a la tierra comunitaria e indígena.

2. Autonomía
 
En la Constitución vigente se reconocen niveles de descentralización, pero en el proyecto aprobado por el referendo se establecen cuatro niveles de autonomía. La departamental, regional, municipal e indígena. La autonomía que reconoce el proyecto constitucional implica la elección directa de autoridades y administración de sus recursos económicos.

3. Tierra
 
En la Constitución aún vigente, el Estado “no reconoce el latifundio”. Sin embargo, no fija un límite para la tenencia de parcelas. El nuevo proyecto constitucional estableció dos opciones para que los ciudadanos eligieran en el referendo cuántas hectáreas se podrá acumular como máximo. Las opciones fueron 5.000 y 10.000 hectáreas. La mayoría votó por un máximo de 5.000 ha. Quienes en adelante adquieran más de esa cantidad, estarán sujetos a la reversión porque habrán incurrido en el latifundio.
Tras negociaciones con sectores opositores, se decidió que los límites de tierra no serán retroactivos.

4. Derechos
 
En la Constitución vigente se reconocen los derechos de manera general, pero en el nuevo texto, a lo largo de casi 100 artículos se especifican los derechos de grupos sociales, como los pueblos indígenas, los niños, las familias, los adultos mayores, las personas con discapacidad, los privados de libertad e, incluso, los derechos de los usuarios y consumidores.
El proyecto incorpora un lenguaje de género, por lo que se reconocen a los bolivianos y a las bolivianas en igualdad de condiciones. Se reconocen derechos de tercera y hasta de cuarta generación. Por ejemplo, el agua y los servicios básicos pasan a ser derechos humanos. Se establecen los derechos económicos, al medio ambiente, a la salud y seguridad social, al trabajo y empleo, a la propiedad, a la educación, a las culturas, al deporte, a la comunicación. Incluso, se reconocen los derechos sexuales y reproductivos, lo que generó polémica con grupos conservadores.

5. Estado plural
 
El gobierno de Evo Morales propugna un estado plural en reemplazo de un modelo capitalista o mixto, en el que el Estado únicamente vigilaba la economía, pero no participaba en ella. En el proyecto constitucional se establece un modelo económico plural, basado en la economía comunitaria, estatal, privada y social cooperativa.

• La economía comunitaria sustituye al individualismo y se basa en la visión de los pueblos indígenas.
• La economía estatal establece el control del Estado en toda la cadena productiva y en los recursos naturales.
• En la economía privada se privilegia la inversión boliviana frente a la extranjera.
• Y, en la economía cooperativa se promueve la participación de grupos y cooperativas sin fines de lucro.

6. Recursos naturales
 
"Los recursos naturales son de propiedad y dominio directo e imprescriptible del pueblo boliviano y corresponderá al estado su administración en función del interés público", dice el artículo 349 del proyecto constitucional elegido. Además establece que recursos como los hidrocarburos no se pueden privatizar. El agua no se puede privatizar y tampoco concesionar. La energía sólo puede ser manejada por el Estado.

7. Religión
 
En el proyecto constitucional la religión católica pierde el carácter oficial que tiene en el texto vigente. El proyecto ganador, en su artículo cuarto dice que "el Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión". Sin embargo, no es este artículo el que preocupa a la Iglesia Católica, sino otros que tienen que ver con:

• La declaratoria de que el Estado “es independiente de la religión”, lo que en criterio de la Iglesia Católica pone en riesgo la espiritualidad del pueblo boliviano. 
• El derecho a la vida, sin especificar si es desde la concepción, lo que en criterio de grupos conservadores, podría abrir la puerta a la legalización del aborto. Sin embargo, este no representa un cambio, pues en la actual constitución también se reconoce el derecho a la vida sin especificar si es desde la concepción o desde el nacimiento.
• El reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos, sin detallar a qué se refieren.
• El reconocimiento de “las familias”, como si existieran otro tipo de familias que no están formadas necesariamente por un hombre y una mujer, tal como lo afirma la Iglesia Católica.
La Iglesia participó activamente en contra de la reforma, apoyando a la minoría conservadora y rica de Bolivia.
 
8. Reelección
 
En la actual Constitución se reconoce la reelección sólo después de transcurrido un período constitucional. Sin embargo, en el proyecto se prevé la reelección inmediata por un período, lo que le permitirá a Evo Morales postular nuevamente a la presidencia.
Además, se prevé la segunda vuelta electoral, mecanismo que sustituirá a la votación congresal, que era la que determinaba la elección del Presidente cuando éste no sacaba 50 por ciento más uno de los votos. También según la nueva constitución se podrá pedir la revocatoria de mandatos para someter a referendo los cargos que estén en entredicho. Esa figura no existe en la actual constitución.

9. La coca
 
La coca no tiene presencia en la actual Constitución, mientras que en el proyecto ganador se establece que "el estado protege a la coca originaria y ancestral como patrimonio cultural, recurso natural renovable y como factor de cohesión social".
"En su estado natural la coca no es estupefaciente. La revalorización, producción, comercialización e industrialización se rige por ley", afirma el texto. En este capítulo, referido a la biodiversidad, también se establece la protección de los recursos genéticos y biológicos, aspecto que el gobierno de Evo Morales utiliza para oponerse a los Tratados de Libre Comercio.

10. Mar
 
En cuanto a política exterior, el proyecto constitucional establece “el derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le de acceso al Océano Pacífico”.
Además, establece que para algunos temas sensibles se debe convocar a un referendo para aprobar los tratados internacionales. Y Bolivia se declara un país pacifista, que rechaza la guerra y prohíbe la instalación de bases militares extranjeras en su territorio.