El ministro de Gobierno, Mario Adaro, manifestó que existe una mayor conciencia por parte de los empleadores en lo que respecta a la no incorporación de menores en tareas laborales. Las inspecciones realizadas en la provincia durante un año detectaron que disminuyó la presencia de menores en trabajos rurales por lo que evalúan como positivas las políticas contra la erradicación del trabajo infantil.
En total, se inspeccionaron 129 empresas, se relevaron 121 niños, se elevaron infracciones a 26 propietarios y fueron 27 en total los niños afectados. El cuerpo de Inspectores de la Subsecretaría de Trabajo y Seguridad Social se hizo presente en galpones de ajo, empaques de ajo y fruta, fincas de vid, cebolla, ajo y olivos, cultivos de flores, fincas de arrancado de papa y zanahoria y aserraderos.
A principios de 2008, el entonces subsecretario de Trabajo y Seguridad Social, Mario Adaro diseñó un Plan para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil que comprendió campañas de sensibilización, diagnóstico, investigación y formación de actores sociales; en especial se creó un Cuerpo de Inspectores especializados en el tema que no existía en Mendoza. El 7 de febrero se realizó un operativo sorpresa y se detectaron dos niños trabajando y, por primera vez, se confeccionaron multas y actas de infracciones. A partir de allí se continuaron las inspecciones y durante el año.
Los resultados de los operativos han sido positivos ya que, proporcionalmente, han disminuido los porcentajes de menores trabajando. Se verificaron las condiciones laborales, la documentación y se procedió a paralizar los puestos de trabajo hasta que regularizaron las condiciones de seguridad.
En las zonas del Este, Valle de Uco, Norte y Centro se trabajó con los sindicatos de las actividades como frutas frescas, vitivinícola y de la madera, en conjunto con la Policía Rural.
Desde el 21 de enero al 21 de noviembre de 2008 se inspeccionaron 92 empresas de las cuales a 22 de ellas se les realizó acta de infracción. En total se detectaron 83 adolescentes y 27 niños trabajando.
Los primeros 15 días de enero de este año, el cuerpo de inspectores de Trabajo Infantil inspeccionó 37 empresas y comprobó que había 35 adolescentes y ningún niño realizando labores.
Adaro consideró que “los derechos del niño tienen que ser fortalecidos y los adultos deben comprender que la actividad laboral a temprana edad incide negativamente en el futuro de todos”.
El destino de los menores que trabajan es impredecible
La Organización Internacional del Trabajo afirma que hay 200 millones de niños de todo el mundo que son trabajadores infantiles y que realizan tareas dañinas para su desarrollo mental, físico y emocional. El destino de estos chicos, si el Estado y la sociedad no intervienen, es impredecible. Pero también los gobiernos son conscientes que esos niños trabajan porque deben sobrevivir ellos y sus familias.
Muchos países han declarado ilegal al trabajo infantil y, a pesar de eso, la sociedad silencia el tema o siente indiferencia o apatía.
El trabajo infantil también abarca formas aberrantes como tráfico de personas, conflictos armados, esclavitud, explotación sexual o delictiva. Existe el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la OIT que recopila datos para formular acciones políticas muy específicas.
En Argentina está la CONAETI que es la Comisión Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Mendoza tiene a la COPRETI que es la Comisión Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil. Todos unen sus investigaciones y propuestas bajo las directivas del Plan Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil.
Las autoridades saben que incorporan niños al trabajo porque demandan mano de obra barata, dócil y maleable y además porque sus familias atraviesan una difícil situación económica, social y de conflictos en su entorno afectivo.
Algunos programas realizados en países desarrollados consisten en vigilar en las escuelas primarias y secundarias el comportamiento de aquellos niños o adolescentes que tienen muchas inasistencias, que concurren cansados a clases o tienen muy bajo rendimiento. Entonces el Estado asiste psicológicamente al niño y a su entorno familiar, los maestros dan clases complementarias y le otorgan una beca al esfuerzo que consiste en un bono alimentario para toda la familia.
La recuperación del niño favorece a la sociedad porque completa su educación, lo aleja de la calle lo que da mayores posibilidades de que tenga una vida segura y un trabajo decente en el futuro.
Para romper el círculo de la pobreza y sus consecuencias, la única salida para los niños es la educación. Es la respuesta acertada.
Los programas son importantes porque los visualizan, previenen, protegen, rehabilitan y el alcance de la comunicación involucra a toda la sociedad.
Trabajo infantil: control y resultados positivos
El ministro de Gobierno, Mario Adaro, señaló que existe una mayor conciencia por parte de los empleadores en lo que respecta a la no incorporación de menores en tareas laborales. Las inspecciones que realiza la provincia arrojaron un resultado positivo.