Difunden un crítico informe sobre el herbicida glifosato

El Foro Ciudadano de Participación de la Justicia y los Derechos Humanos difundió un crítico informe sobre la utilización del herbicida glifosato y sus consecuencias en la salud humana, animal y en el medioambiente del país.

Un productor aplicando herbicida.
Un productor aplicando herbicida.

El director ejecutivo del Foro considera que el informe "Glifosato y Transgénicos" puede ser un aporte ya que la presidenta Cristina Kirchner encargó "una comisión investigadora sobre el impacto de este agrotóxico a la salud humana y el ambiente".

En el informe se detalla "la localización en el territorio argentino de los casos de daños a la salud por uso de glifosato".

Se trata de un herbicida total de amplio espectro, no selectivo y de acción sistémica, altamente efectivo para matar cualquier tipo de planta, que es absorbido principalmente por las partes verdes de los tejidos vegetales.

El análisis destaca que cuando el glifosato se propaga sobre una planta, provoca una necrosis de los tejidos vegetales, que conduce a la muerte la planta.

"Los efectos en humanos incluyen irritaciones dérmicas y oculares, náuseas y mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea, reacciones alérgicas, dolor abdominal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal hasta destrucción de glóbulos rojos", sostiene la investigación.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA) reclasificó los plaguicidas que contienen glifosato como clase II, dentro de la categoría altamente tóxicos.

Mientras, la Organización Mundial de la Salud clasificó al glifosato como extremadamente tóxico (categoría I).

"Residuos de glifosato fueron hallados en lechuga, zanahoria y cebada cuando fueron plantados un año después de la aplicación de glifosato", aseguran.

Los cultivos transgénicos son mayoritariamente resistentes a los herbicidas, y se venden como parte de un "paquete de tecnología" que incluye la semilla transgénica y el herbicida al que es resistente.

Los países industrializados que cultivan transgénicos son 7 (Estados Unidos, Canadá, Australia, España, Alemania, Rumania y Bulgaria) y 11 los países en vías de desarrollo (Argentina,
China, Sudáfrica, México, Indonesia, Brasil, India, Uruguay, Colombia, Honduras y Filipinas).

En la Argentina el proceso comenzó en 1996, cuando se implantó la semilla transgénica de la soja RR que se combina con la denominada "siembra directa" y la utilización del glifosato.

Existen numerosas denuncias por contaminación en varias localidades de la provincia de Buenos Aires como los casos de cáncer y malformaciones en Lobería y en Saladillo.

Hubo casos en los que se atribuye a estos residuos la mortandad de peces o la muerte de fauna silvestre o animales que pastorean en el campo.