El balance, a la mitad de la carrera

Qué se puede esperar de los principales equipos. Por qué VW aparece como el candidato más firme. El "costo" que pagó Mitsubishi, los problemas técnicos de BMW y la estrategia comercial para el Touareg, pequeños "tips" para saber más sobre el apasionante Dakar Argentina-Chile.

Orly Terranova en su paso por Lavalle. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Orly Terranova en su paso por Lavalle. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

El Dakar llegó a la mitad del recorrido y hoy arranca en Chile una serie de etapas de definiciones. En un breve análisis, pretendemos mostrar hasta aquí las claves que influyeron en el resultado parcial, y qué puede pasar en esta semana y hasta el final.

A modo de conclusión rápida, pareciera que Volkswagen es el equipo que en mejores condiciones está de conseguir la carrera más difícil del mundo, luego de políticas estratégicas y comerciales de varios años, que derivan en máquinas muy competitivas y la posibilidad cierta de quedarse con la prueba en la VW Touareg, un vehículo que necesitan instalar comercialmente en todo el mundo.

VW es constructor, tiene los mejores técnicos, el presupuesto más alto, y llevan varios años trabajando en el vehículo con el que podrían ganar el primer Dakar fuera de Africa. Además, al inicio de esta etapa, tres años atrás, apostaron fuerte por un piloto y fue así que en 2006 contrataron al español Carlos Sainz, quien está en mejores condiciones –al menos en apariencia- para ganar la feroz competencia. Algunos observadores dijeron además que de la suerte de Sainz en este durísimo rally de Argentina y Chile, depende en buena medida el proyecto Touareg, que comercialmente no ha dado los resultados de venta esperados, por lo que esperan ahora darle un buen envión si Sainz es finalmente el ganador.

Mitsubishi, otro de los grandes equipos en disputa, está pagando el costo de la transformación de su vehículo a motores turbo diesel. Este es el primer año en que los japoneses de “Mitsu” utilizan estos motores, y están cargando con la adaptación. Ya quedaron fuera de la carrera dos de los máximos exponentes: Masuoka, en la primera etapa, y Peterhansel, en la que unió Mendoza con Valparaíso. A Mitsubishi le llevará algún tiempo más afianzar su vehículo, aunque les queda “una vida”, la de Nani Roma, quien marcha cuarto a 29 minutos y aún se siente candidato.

Una mirada sobre BMW advierte varios detalles. Han conseguido, posiblemente, el vehículo más rápido de la competencia, pero no resulta tan confiable como el de sus competidores “top”. El equipo X-Raid, donde queda con vida y octavo en la general el mendocino Orly Terranova, es el team con menos presupuesto entre los que pueden ganar. Y si bien el vehículo es muy veloz, han aparecido problemas técnicos. Nasser Al-Attiyah, su principal corredor, debió abandonar por problemas en un instrumento que cuesta 15 dólares, y eso quita confianza. También Terranova sufrió algunos problemas mecánicos. Ante estas adversidades, hay quienes sostienen que el jefe del equipo, Sven Quandt, quien además es accionista y miembro de la familia propietaria de BMW, debería ejercer otro tipo de liderazgo.

Nissan y el Hammer de Robby Gordon son equipos que tienen autos confiables, pero sin tanto desarrollo de motorización y, por el bajo presupuesto que manejan, también poca logística de equipo. Sin embargo, están en la conversación.

Habrá que esperar ahora a ver cómo sigue la competencia. La etapa chilena, que atraviesa parte del desierto de Atacama, será durísima. El VW de Carlos Sainz está en buenas condiciones. Sin embargo, hay algunos rumores sobre la condición física del español, a raíz de los golpes sufridos en la “etapa asesina” de Neuquén-San Rafael. Y esto podría influir en el desarrollo de la carrera.