"Derecho a la comida, por encima de todo"

El día 3 de junio ppdo., más de 250 ONGs, organizaciones agrarias, sindicatos y movimientos sociales de 50 países, promovidas por la red “Nuestro Mundo No Está en Venta”, enviaron una carta contundente al Director General de la Organización Mundial de Comercio, Pascal Lamy, en contra de su intención de concluir la Ronda de Doha como “solución alimentaria”.

Esta posición fue encauzada por el Center for Economic and Policy Rescarch, Washington DC., que dirige Deborah James y que cuenta entre sus asesores económicos a Robert Solow y Joseph Stiglitz, premios Nóbel de Economía, Richard Freeman; Prof. De Economía de la Universidad e Harward y Hielen Appelbaun, Directora del Centro para la Mujer y el Trabajo – Universidad de Rutgers.

El mensaje, al cual adhiere nuestro Foro, apunta a que “las negociaciones comerciales de la Ronda de Doha no abordan las causales que enfrenta el sistema alimentario mundial, entre los que se pueden citar; el cambio climático; el agotamiento de los recursos naturales; la cuadruplicación de los precios del petróleo; la ausencia de competencia leal en los mercados mundiales de productos básicos; la especulación financiera y la expansión descontrolada de la producción de agrocombustibles”.

Estamos convencidos que la respuesta al aumento de los precios de los alimentos, no es precisamente la desregulación de la producción y el comercio de alimentos, tesis que además sostienen los países que han mantenido por décadas los subsidios a sus propios productores es desmedro de un trato justo con los países más pobres.

Compartimos entonces plenamente el contenido de la carta elevada a la OMC que dice: “la incapacidad de manejar la crisis alimentaria actual es una muestra del fracaso tras tres décadas de desregulación de los mercados agrícolas. Ni la Ronda de Doha de la OMC, ni otros tratados de libre comercio bilaterales y regionales que se están negociando actualmente podrán resolver la crisis alimentaria, porque la liberalización del comercio ha socavado la capacidad la capacidad de un número de países para alimentarse a sí mismos”.

“Consideramos que la Ronda de Doha agravará la crisis volatilizando aún más los precios de los alimentos, incrementando la dependencia de los países en desarrollo en las importaciones, y fortaleciendo el poder del agronegocio multinacional en los mercados agropecuarios y alimentarios”, señalan las organizaciones firmantes y reivindican:

1. Los gobiernos y las comunidades necesitan tener una gama de herramientas a su disposición para construir sistemas alimentarios y agropecuarios resistentes, aptos para enfrentar los desafíos que se avecinan: reforma agraria y política que acrecienten la soberanía alimentaria, estimulen los mercados locales y apoyen la agricultura ecológica de pequeña escala.

2. La volatilidad de los precios de los productos agrícolas tiene que ser resuelta mediante políticas y acciones encaminadas a prevenir las crisis alimentarias y garantizarles a los pequeños productores rurales ingresos estables, seguros y justos. Es necesario restablecer reservas de alimentos bien administradas,

3. Los gobiernos deben crear redes de seguridad y sistemas públicos de distribución de alimentos para evitar hambrunas, y brindarles apoyo financiero a los consumidores más pobres a fin de que éstos puedan comer, utilizando la mayor cantidad de recursos disponibles.

4. Una reforma del sistema de ayuda alimentaria para que se compren alimentos producidos localmente.

5. La no liberalización del comercio en la OMC, ni en otras negociaciones comerciales bilaterales o regionales.

Por ende, al reunirse los mandatarios en Roma, se les hizo llegar la “Declaración de la sociedad civil sobre la emergencia alimentaria mundial: ¡Que no se repitan los errores de siempre! Impulsada por la Vía Campesina y el Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria (CIP). En dicha carta, que ya han firmado cerca de 800 organizaciones a nivel mundial, se declara el “Estado de Emergencia de los Pueblos por la actual crisis de alimentos”.

Consecuentemente se hizo un llamamiento al Consejo para los Derechos Humanos de la ONU y al Tribunal Internacional de Justicia para que investigue la responsabilidad en las violaciones del Derecho de alimentación. Se pide el cese inmediato del desarrollo de tierras para la producción industrial de agrocombustibles. Se reclama asimismo el establecimiento de una Comisión de la ONU para la Producción Alimentaria, Consumo y Comercio, con la participación de los productores de pequeña escala de alimentos y de consumidores marginados.

“Creemos que el Derecho a la Comida está por encima de los acuerdos comerciales y otras políticas internacionales. En la emergencia alimentaria actual, las negociaciones mercantiles relacionadas con la comida y la agricultura deben detenerse”.

Dr. Roberto Chediack 
Dr. Roberto Follari 
Lic. Luis Triviño
Prof. Elsa Pizzi
Arq. Ennio Fattiboni
Prof. Olga Ballarini
Dr. Jorge Barandica
Mg. Pedro Zalazar