La previa
Dos horas antes del inicio del espectáculo central, mientras el teatro griego se colmaba paulatinamente y detrás de escenario se vivía la inquietud propia de la primera noche, la televisión local comenzó sus emisiones para registrar lo que ya es común en otro tipo de eventos televisados en vivo y en directo: la previa.
Así es como los dos canales de aire emitieron con el trasfondo del Frank Romero Day, pero con distintos resultados.
Por un lado, Canal 7 contó con la conducción de Rodolfo Gravigna y Gisela Campos, dispuestos en un solo lugar, donde recibían a diversos entrevistados.
En cambio, en la vereda de enfrente, Fernando Hidalgo y Cecilia Ránua de Canal 9, estaban constantemente apoyados por las notas de Mario Rudyk, quien podía darse el gusto de pasearse por las gradas y mostrar la espera y las preferencias del público, así como los nervios y preparativos detrás de escena.
Una de las notas en común entre ambas transmisiones consistió en la presentación preliminar de las candidatas al cetro vendimial y aquí las diferencias estéticas y de producción fueron más evidentes.
Pues si Canal 7 entrevistaba a cada reina en estudio -y las situaba al frente de una imagen fija, usualmente viñedos- y recordaba en pantalla las fiestas departamentales, los del 9 se habían empeñado en mostrarnos a las candidatas en su casa, junto a la realización de tomas en exteriores para que las chicas se permitieran mostrar su encanto físico, después de elaborar respuestas “políticamente correctas” sobre la niñez y la educación, entre otras.
También cabe señalar el esfuerzo de los canales por mostrar desde adentro la vendimia y, en ese sentido, es positivo que hayan entrevistado a los artistas responsables de las distintas áreas del espectáculo.
Con todo, la televisión local parece darle cada vez mayor importancia a este momento previo al espectáculo, ya que permite observar ingredientes de color para aquel que no pudo acceder al teatro griego.
Un espectáculo visual no canalizado para la TV
Una particular contradicción encierra a la vendimia como espectáculo y la televisión como el medio que, en la era de la globalización, permite a la fiesta mayor de los mendocinos alcanzar lugares tan distantes como China.
Sucede que a pesar de ser un espectáculo eminentemente visual –por las dimensiones del escenario y la cantidad de artistas en él, pero también por las tendencias estéticas de que la danza predomine sobre la actuación-, no es un evento pensado para los códigos de la bendita TV. A pesar del esfuerzo de producción y que la dirección de cámaras ha mejorado en los últimos años, todavía pueden notarse ciertas falencias en la transmisión.
Una de éstas sigue consistiendo en que los tiempos del acto central no suelen llevarse bien con los tiempos de la televisión, siempre tan estrictos, tan cortos. Por ejemplo, continúa siendo muy extensa - alrededor de !20 minutos¡- y poco dinámica la presentación de las reinas. Los que dirigen la vendimia, todavía no han encontrado la forma de hacer más creativa esta entrada, a pesar de los esfuerzos de los directores de cámara por mostrar diferentes planos.
Entre la panorámica de altura y los acercamientos
También durante el transcurso del espectáculo, los canales tuvieron por lo menos dos diferencias notables, que marcaron la estética y permitieron al telespectador apreciar el marco general o el detalle de la fiesta.
Los del 9 se dieron el lujo de contar con una cámara que sobrevolaba el escenario, por lo que ofrecieron al espectador una perspectiva muy interesante de lo que ocurría en escena. La cámara planeaba, a vuelo de pájaro, sobre las coreografías, luciéndose de esta manera un espectáculo pensado más para la puntuación del bailarín que para el actor.
Sin embargo, los planos más cercanos, aquellos que le permiten al espectador notar los detalles dramáticos -y, por ende, que puedan apreciar aquello que los presentes en el teatro griego no pueden- estuvieron a cargo de Canal 7, que mostró empeño en diferenciarse en este aspecto.
Hacen falta cámaras que sigan la historia
Sin embargo, y a pesar de la voz de Rafael Rodríguez –también en vivo-, las cámaras poco pudieron hacer para que el telespectador pudiera seguir el hilo de la historia, más no sea por las líneas generales del relato. Y esa sigue siendo la falencia, quizás compartida entre directores de cámara y directores del espectáculo, en poder definir para el relato televisivo figuras centrales en cada escena, que guíen la lectura del televidente.
Esto, sin desmerecer ciertas escenas claramente dominadas por los bailarines, como por ejemplo, la escena del tango en el lago artificial, de gran desarrollo visual.
También fue desaprovechada en pantalla la imagen de los músicos en vivo, ya que generalmente eran enfocados desde planos generales. No obstante, merece destacarse la participación de Mercedes Sosa, captada desde el momento en que asciende a escena.
Un detalle positivo
El video emitido tras el saludo final, que reflejaba el mes de ensayo y preparación de todos los artistas. Loable y pequeño reconocimiento.
Las primeras palabras de la Reina
Canal 7 aventajó al 9 en acercar el micrófono a la recién electa Florencia I. Históricamente esto ha sido un problema, ya que los periodistas suelen abalanzarse con cámara y micrófono sobre muchachas a punto de ser coronadas, en medio de un ataque de nervios.