Cerca de 5.000 niños menores de cinco años mueren cada día en Argentina a causa de enfermedades diarreicas. La cifra es increíblemente alta, sobre todo teniendo en cuenta que se puede prevenir con un simple lavado de manos en momentos claves.
La doctora María Graciela Saieg, secretaria del Comité de Gastroenterología de la Sociedad Argentina de Pediatría, filial Mendoza, te enseña cómo prevenir la diarrea y cómo proceder si tu hijo contrae la enfermedad típica del verano.
En términos médicos, la diarrea “es un aumento en la cantidad de deposiciones, que son generalmente de consistencia más blanda. Los episodios son autolimitados, es decir que se controlan solos, habitualmente sin necesidad de antibióticos”, detalló la gastroenteróloga.
¿Por qué hay que estar atentos?
El niño se deshidrata fácilmente y además se encuentra en una etapa de crecimiento, lo cual lo hace más vulnerable. Pueden tener varios episodios de diarrea en un año y si no son tratados correctamente pueden prolongarse y afectar su estado nutricional.
Los agentes causales de la diarrea son virus, bacterias, toxinas bacterianas, parásitos e intoxicaciones por alimentos.
• Verano: se producen diarreas bacterianas. Las altas temperaturas facilitan la reproducción de bacterias, contaminación de alimentos y agua.
• Otras estaciones: diarreas virales.
¿Cómo se produce la diarrea?
La transmisión es fecal-oral. El niño ingiere el microorganismo que, al llegar al aparato digestivo, se adhiere a la pared intestinal, la inflama y produce pérdida de sales y agua.
Signos de alarma
• Vómitos
• Dolor abdominal
• Fiebre
• Pérdida del apetito
• Boca seca y mucha sed.
• Llanto sin lágrima.
• Ojos hundidos.
• Orina poco o no orina.
• Sangre en la materia fecal
• Al estirar la piel del estómago, esta se arruga y no vuelve a su lugar.
• Decaído, irritable, muy somnoliento.
¿Qué hacer ante los primeros síntomas?
• Cuidar que el niño no se deshidrate, darle el pecho lo más seguido posible.
• Si tiene más de seis meses y toma leche de vaca o en polvo, no diluirla.
• Ofrecerle líquidos, pecho, sales de hidratación o agua potable después de cada deposición.
• Darle alimentos, seis o más veces por día, en pequeñas porciones bien cocidas.
• La recomendación específica es no darle té de yuyos, ni gaseosas, ni jugos o sopas compradas.
Ante todo, evitar la deshidratación
Cuanto más pequeño es el niño, corre más riesgo de deshidratarse. Por tal motivo, si los padres advierten la enfermedad –aconseja la doctora Saieg- “es imperioso acudir de inmediato al médico”. En la consulta se evaluará la intensidad de la diarrea y vómitos si los hubiera, ya que estos últimos aumentan la pérdida de líquido.
Prevención que salva vidas
Aunque parezca obvio, la doctora nos recordó cuáles son los procedimientos básicos para conservar una adecuada higiene:
• Lavarse las manos con agua y jabón después de cambiar pañales.
• Lavarse las manos antes preparar alimentos.
• Dar el pecho materno en forma permanente. Recordar que existen vacunas contra el rotavirus que causa diarrea, pero la primera vacuna que reciben nuestros niños es la lactancia materna.
• Si toma leche en polvo, hervir el agua para su preparación y la mamadera antes de cada uso.
- No guardar restos de leche.
- Si es más grande tomar siempre leche pasteurizada.
• Hervir los chupetes para esterilizarlos.
• Lavar bien las frutas y verduras con agua potable.
• Tapar adecuadamente los alimentos que serán ingeridos.
• No utilizar la misma tabla para cortar alimentos crudos y cocidos.
• Consumir la carne bien cocida.
• Tomar solo agua potable.
• No consumir bebidas de origen dudoso.
• Evitar cortar la cadena de frío de los alimentos.
• Los alimentos recién cocinados deben llevarse a la heladera para su conservación.
• Cuidar el aseo del hogar y la higiene de la familia
• Mantener los baños limpios y la basura tapada, lejos de los alimentos.