A una altura de 819 metros, Sassi es el operador de grúa del edificio más alto del mundo y se pasa semanas encerrado en su cabina porque, supuestamente, bajar y subir del edificio le lleva tanto tiempo que no le merece la pena.
Algunos trabajadores aseguran que Sassi lleva más de un año sin bajar de la grúa y que la empresa le paga un sueldo millonario por permanecer allí arriba. Incluso le han rebautizado y se refieren a él como “el indio en el techo del mundo”.
Tal y como asegura BLDGBLOG, la historia es extrañamente parecida a las leyendas que siempre surgen en la construcción de otros grandes edificios, pero es tan buena, que merece la pena conocerla.