Llegan los días de calor y las culpas comienzan a invadirnos. Encima, preferimos ni enfrentar la balanza, por miedo a recibir una muy mala noticia. Repasamos la ropa de la temporada pasada y si los resultados no son los esperados, optamos por medidas drásticas al respecto: ponernos a dieta. La decisión es saludable si no fuera porque para muchas ponerse a dieta significa matarse de hambre. Terrible error, ya que en lugar de bajar algunos talles, no solo afectará su salud, sino que se pondrá a merced del tan temido efecto rebote.
"Las dietas drásticas no reducen la grasa, sino que afectan y bajan la masa muscular, porque lo que hace el organismo cuando no se ingieren alimentos es proveerse de las reservas. Por ello, una vez que empiezan a alimentarse regularmente se adquirirá rápidamente peso, pues el proceso de alimentación regular se rompió y como el cuerpo necesita de nutrientes que ha perdido agresivamente, empieza a asimilarlos como si se tratase de una situación de supervivencia", asegura la nutricionista Victoria Chimpén.
El experto en nutrición y rendimiento deportivo Raúl Manrique dice que las dietas fallan porque están mal planteadas desde su concepción: "El problema del exceso de peso parte de la estrategia que se usa. La gente ve la reducción de kilos como el objetivo y tiene que entender que esa es la consecuencia. El objetivo en realidad es alcanzar una buena salud, mejorar el estilo de vida, cambiar la alimentación y, como consecuencia de ello, se adelgazará".
En pro de no fallar en su plan, a la hora de fijarse la meta de adelgazar entienda que el cuerpo requiere de alimentación aun para bajar de peso. "En general, el organismo tiene una necesidad energética que cubrir para su supervivencia: el corazón late constantemente, el cerebro funciona aun cuando dormimos y todos los tejidos del cuerpo tienen el poder de regenerarse. A esto se le llama el consumo metabólico basal (de base). Esa es la cantidad mínima que tenemos que reponer a diario para poder sobrevivir sin deteriorarnos físicamente. Por ello es importante cumplir con los grupos nutricionales. Esa es la manera en que el organismo responda exitosamente a una dieta", explica el endocrinólogo Juan Abuid.
Pero, como en toda carrera, se pueden presentar obstáculos. Así que antes de que atraviese la etapa de la frustración, debe saber que no todos los organismos responden igual a las dietas. "Así como hay gente nerviosa o hiperactiva, hay organismos y metabolismos que procesan los alimentos de tal manera que almacenan menos grasa en el cuerpo. Si ponemos a 100 personas a comer una dieta fija, seguramente el tercio engordará, un porcentaje subirá algunos gramos y el resto se mantendrá igual. Por ello las dietas deben ser individuales y no copiadas de una revista o prestadas entre conocidos, porque no todos los metabolismos responden por igual", continúa Abuid, quien comenta que, por lo general, el cuerpo comienza a responder a la dieta a la segunda semana.
Un error común que impide buenos resultados es que mucha gente cree que con asegurarse una hora en el gimnasio tiene licencia para luego comerse todos los postres con los que se topen. Pues no. Los expertos nos ponen en perspectiva con esto: Si pasamos varias horas sentados trabajando, luego nos vamos a casa manejando o --igual sentados en un auto--, casi no caminamos y regresamos a casa a cenar y luego a dormir, por más que hayamos cumplido con la rutina en el gimnasio esto solo representa el 4% aproximadamente de las actividades que realizamos en el día. "Hacer ejercicio es muy bueno, pero esa no es solo la clave para bajar de peso, a menos que lo hagan todo el día. Para adelgazar es mucho más importante el control dietético, disminuir la ingesta calórica y mantener una disciplina en el régimen", dice Abuid.
Sin fórmulas exactas para lograr una talle menos, es necesario saber que al comenzar un programa para bajar de peso, es mejor hacerlo de manera saludable, paulatinamente y sin torturarse continuamente en el espejo.
¿Cómo empezar a ponerse en forma para el verano?
La decisión de ponerse a dieta es siempre muy saludable si no fuera porque para muchas someterse a un régimen significa matarse de hambre. Las claves para empezar.