Los Blancos marcará un antes y un después

Está pronta a ver la luz una iniciativa trascendental: la construcción de la presa Los Blancos sobre el río Tunuyán. ¿Tendrá el mismo impacto positivo para el Valle de Uco que para el Gran Este mendocino?

El vaso Los Tordillos, zona de la futura obra hídrica.
El vaso Los Tordillos, zona de la futura obra hídrica.

Un ejemplo prototípico de que los momentos de crisis también lo son de oportunidades es la creciente posibilidad de que, por fin, el dique Los Blancos sea construido. Una de las razones fundamentales tiene que ver, justamente, con la crisis energética que padece Mendoza (y el mundo). Pues bien, esta crisis trae consigo la promesa de que finalmente la presa Los Blancos será construida. 

El impacto de la obra incumbe, a todo Mendoza, aunque de modo especial al Gran Este mendocino y al Valle de Uco, regiones que son bendecidas por las aguas del río Tunuyán, sobre el cual se va a erigir el dique.
 
Ahora bien: ¿es similar el impacto positivo que Los Blancos tendrá sobre el Valle de Uco que sobre el Gran Este de Mendoza? A lo largo de la serie de entrevistas que supone este especial "Los Blancos" –elaborado por los equipos periodísticos de MDZ Gran Este y MDZ Valle de Uco– trataremos de aportar luz sobre este asunto. 

En principio, claro es que una provincia que en las últimas décadas ha perdido posicionamiento a nivel nacional necesita de obras de envergadura, que patrocine iniciativas de desarrollo sustentable y que hagan posible una urgente inserción en el concierto internacional.
 
La pérdida cultural del trabajo en Mendoza, pide a gritos ser rescatada y promovida. Los Blancos puede ser una excelente excusa para echarnos a andar nuevamente.
 
 
Trascendencia
 
 
Quienes conocen los detalles del proyecto no dudan en considerar que Los Blancos es uno de los mayores emprendimientos hidroeléctricos de los últimos años. Y esta es una definición inicial excluyente: Los Blancos tendrá decisiva trascendencia como obra destinada a la generación de energía eléctrica.
 
En segundo y tercer término, debemos marcar que será importante para regular el sistema de riego y como atractivo turístico.
 
Las estimaciones al respecto dicen que Los Blancos, cuando trabaje con toda su capacidad, proveerá a Mendoza del 25% de la energía eléctrica que necesita y se construirá a 30 kilómetros al oeste del dique Valle de Uco y tendrá dos presas: Los Tordillos y Los Blancos. Hay que recordar que el uso de esa energía no será exclusividad de Mendoza, debido a que el sistema de distribución de electricidad en Argentina está interconectado.
 
La altura de la presa y el salto de agua, 380 metros, sumados al caudal del río Tunuyán, es lo que dará como resultado una importante producción energética.
 

La potencia instalada de Los Blancos será superior a la suma de las que producen Los Nihuiles y Agua del Toro y sólo igualada por la generada en la estación térmica de Luján de Cuyo. Se calcula que la generación de energía será de 700 MW que se incorporarán al Sistema Interconectado Nacional a través de la línea Comahue–Cuyo, que –ya está decidido– nacionaliza la producción.
 
Aunque ya es tarde para el pataleo, tal vez hubiese sido bueno para Mendoza que la redistribución de la energía generada se hiciera a través de la estación transformadora de Cápiz, en San Carlos, dando así beneficios directos a la provincia. No obstante, será como con el petróleo: la Nación –que pone la plata, es claro– se llevará todo y nos devolverá un poco.
 
El costo de la obra está calculado en 700 millones de dólares que serán financiados por inversores extranjeros, con garantías nacionales. Uno de los principales atractivos para la población de la región, además del desarrollo de un nuevo lugar turístico, es la generación de puestos de trabajo que demandará el proceso de obra: se calculan 3.500 puestos de trabajo durante un lapso no menor a tres años.
 
De aquí la tremenda trascendencia de la iniciativa.
 
 
El pasado y el presente
 
 
La historia nos cuenta que se comenzó a hablar de la tarea en los años '60. Ya en el año '74, el emprendimiento comenzó a tomar más fuerza. En el '86, el sueño tuvo uno de sus momentos clave para concretarse. Fue en ese año, que se llevaron a cabo la mayor parte de los estudios necesarios y se realizaron buena parte de los cálculos.
 
Aquella vez, fue el contexto económico y la opinión de los especialistas de turno lo que derivó en la decisión de apostar por las estaciones generadoras de energía a base de gas y petróleo, como la de Luján de Cuyo. El proyecto Los Blancos volvió a los cajones y, ahora, otra vez, encuentra terreno fértil en la agenda de obras posibles. 

En este sentido, el gobierno de Celso Jaque, especialmente, a través de la palabra del ministro de Infraestructura Francisco Pérez, ha manifestado la intención de empezar a trabajar a mediados del año próximo, pues ya se está en etapa previa a la licitación. De hecho, ya hubo llamado para empresas oferentes y presentación de dichas empresas. A esta etapa se la denominada de precalificación o demostración de interés.
 
Como también se ha referido, la Provincia tiene que hacer un estudio preliminar con especificaciones generales y obras a hacer para mitigar el impacto. Por su lado, las empresas deben tener en cuenta en la oferta que formalicen los costos del estudio ambiental y los costos de remediación por probables daños causados y los contratistas, en tanto, el estudio incluido en el presupuesto. Los municipios de San Carlos y Tunuyán intervienen en un relevamiento socioeconómico de la región, con relación al informe preliminar de impacto ambiental.
 
También se esperan audiencias públicas no vinculantes, como lo marca la ley. Por lo pronto, hay que decir que el clima es por demás propicio, incluso en departamentos como los del Valle de Uco, que –a raíz de la problemática minera– se hallan sumamente aceitados a la hora de organizarse popularmente.
Como marco general del pasado y del presente de la obra, hay que decir que la crisis energética y el buen margen de rentabilidad para inversores propios y extranjeros son contextos muy alentadores para que, ahora sí, Los Blancos sea una realidad.
 
 
Valle de Uco y Gran Este, el panorama aguas abajo
 
 
Hay dos regiones que tendrán impacto directo con esta obra: el Valle de Uco, en primer término, y el Gran Este mendocino, en segundo. En una primera instancia, las consecuencias, para quienes entienden en la materia, no serán de mayor consideración, como bien se denota en otras notas de este especial de investigación "Los Blancos".
 
En el Valle de Uco, en primer término, hay algunos resquemores de regantes. No obstante, el Departamento General de Irrigación de Mendoza se ha ocupado de aclarar en el Valle y en el Gran Este de Mendoza que no habrá ninguna afectación para las hectáreas que actualmente son irrigadas con aguas del Tunuyán. 

"Es un embalse chico. Esto no es El Carrizal ni Potrerillos", dicen desde Irrigación.  Tienen razón, pues el almacenaje de El Carrizal es de 384 hectómetros cúbicos y el Potrerillos, de 420. Los Blancos llegarán a los 80 hectolitros.
 
En el Este hay más preocupación de regantes, porque a ellos les llega menos caudal. Desde Irrigación insisten: "Los regantes del Este no se tienen que preocupar por el caudal. Se lo hemos asegurado". Ese caudal está determinado por ley.
 
Tampoco, apuntan desde Irrigación, se producirá el temido efecto de las "aguas claras", que, por acción del embalse, hace que el líquido, aguas abajo, llegue desmineralizado, sin nutrientes, sobre todo, el imprescindible potasio. Más allá de esto, los expertos confiesan que será natural que el agua llegue al Este con menos turbidez
 
Tal como se está dando el panorama, la obra cuenta también con el visto bueno de la población, que asistirá con buen gesto a las audiencias públicas. Dejemos como inquietud a resolver urgentemente que aún no hay ni siquiera un preinforme de impacto ambiental, por lo que aún no hay dimensión real de los posibles impactos negativos a nivel demográfico y ambiental, por caso.
 
Sin dudas, de concretarse esta obra, la actual gestión de gobierno tendrá, para las elecciones del año próximo, un Caballo de Troya cero kilómetro y presto para penetrar en la, hasta ahora, inexpugnable aprobación popular.