El 30 de diciembre, se cumplen tres años de la desaparición física de nuestro hijo Emiliano.
La terrible consternación que provoca el proceder judicial, lo entiende quien lo padece, en este caso, no sólo por la liberación de Omar Chabán, sino por todo el contexto que gira entorno a la causa en la que se investigan los hechos acaecidos.
Cuando se ve a un padre exaltado, entiendan que sobre la herida abierta le están tirando sal, la sal de la injusticia. Y lo que es peor, la sal de la ausencia de la justicia misma.
El dolor no da derecho. Lo que da derecho, es el derecho mismo del que la Justicia nos priva constantemente, y donde se observa claramente la interferencia de un poder del Estado sobre otro.
No solo uno lucha contra la maquinaria judicial y el debido proceso. Demás está decir a la luz de los hechos, quedando claro su estado para quien conoce verdaderamente la causa.
Además, he tenido que pasar por distintas instancias jurídicas, las cuales fueron adversas a los derechos reclamados que me asisten, entrando en la última instancia que me queda en el país; recurrir a la Suprema Corte de la Nación … ¿para qué? Para poder ejercer el derecho de defensa en Juicio de la muerte de mi hijo.!
Todo esto es una vergüenza, no encuentro explicación lógica a nada, y menos a la muerte absurda.
A un lugar que no tenia que existir; a las coimas; a un arquitecto que firmaba planos de habilitación en los pasillos; a un operativo sanitario en que tiraban muertos sobre vivos; a un sistema de coordinación normado que no existió; a unos estúpidos con pirotecnia que se la dieron adentro la gente de Callejeros o la ingresaron; al dueño de ese lugar que recién ahora fue llamado; a puertas trabadas con candados; a los Callejeros que son los principales responsables y siguen tocando por ahí; a un señor Jefe de Gobierno con infinidad de responsabilidades probadas en la Legislatura, y que ahora asume como diputado; y así puedo seguir en una larga lista.
Agrego, que hemos tenido como jueza natural de la causa a una señora que estuvo enferma. Hemos sufrido interminables subrogancias con distintos jueces, una Sala de Cámara conformada a dedo, y no por sorteo.
En fin, cuanto más les puedo contar, como dije antes; el dolor no da derecho, pero la Justicia si tiene derecho de hacerme sufrir más de lo debido, y lo que es peor, me niegan la contrapartida del valor justicia.
No pido nada a la sociedad, he soportado ya bastante, he sufrido la pirotecnia de la noche del 31 mientras lloraba la muerte de mi hijo, ni siquiera teníamos su cuerpo, pero la gente se había olvidado que un día antes habían muerto 194 personas.
Mis mejores deseos para todos, una feliz navidad y un buen año nuevo.
El dolor de un padre de Cromañón
"El 30 de diciembre, se cumplen tres años de la desaparición física de nuestro hijo Emiliano. Cuando se ve a un padre exaltado, entiendan que sobre la herida abierta le están tirando sal, la sal de la injusticia. Y lo que es peor, la sal de la ausencia de la justicia misma".