Brasil espera iniciar el proceso de inoculación a la población de la vacuna contra el coronavirus a partir de enero próximo, confió el ministro de Salud de ese país, general Eduardo Pazuello, aunque no precisó qué vacuna será utilizada para ello ni si será obligatoria.
"Estamos haciendo los contactos con quien fabrica la vacuna y la previsión es que nos llegue a partir de enero para comenzar a vacunar a todo el mundo", expresó Pazuello en una reunión ministerial encabezada por el presidente Jair Bolsonaro, quien invitó a una niña de 10 años conocida en las redes sociales.
En respuesta a la pequeña Esther Castilho, que tiene canales en internet que tratan de asuntos diversos y es seguida por miles de niños y personas mayores, el general aseguró que la intención del organismo a su cargo es "vacunar a todo el mundo", reseñaron medios locales y la agencia de noticias Efe.
Sin embargo, Bolsonaro aclaró días atrás que en Brasil nadie será obligado a vacunarse. "No se puede inyectar cualquier cosa a las personas ni obligarlas", sentenció el mandatario que suele negar el impacto de la enfermedad e incumplir todas las medidas de prevención para evitar contagiarse.
Siendo el segundo país más afectado en el mundo por la pandemia, solo detrás de Estados Unidos, Brasil acumulaba más de 4,1 millones de casos y cerca de 127.000 muertes, según el último parte oficial divulgado anoche.
Actualmente, en el vecino país se hacen pruebas con las vacunas que han desarrollado la multinacional Johnson & Johnson, el consorcio británico de AstraZeneca y Universidad de Oxford, la farmacéutica china Sinovac Biotech y el consorcio germano-estadounidense BioNTech y Wyeth/Pfizer.
En ese sentido, el gobierno regional del estado de Paraná aguarda autorización de las autoridades sanitarias para comenzar a experimentar en humanos la pionera rusa Sputnik V, que transita la fase 3, según reveló hoy el Kremlin.
A su vez, el Gobierno federal firmó un contrato con la Universidad de Oxford, según el cual le serán reservadas 100 millones de dosis de la vacuna, que según algunas previsiones podrían comenzar a ser recibidas en enero, siempre y cuando concluyan con éxito las pruebas de la última fase de experimentación, que aún está en desarrollo. Sin embargo, esa cantidad de vacunas serían insuficientes para abastecer a toda la población de una nación de unos 210 millones de habitantes.