Cuando la gente lea lo que dicen los diarios de papel, probablemente ya sea vieja la información utilizada. Por ello, tienen que recurrir al ingenio de tapa. De algún modo, se están tornando -en los casos en los que esos medios se dan cuenta de su decrepitud frente al avance de la tecnología- el desafío de las portadas como una cuestión artística, tal vez coleccionable o como parte de una competencia por seguir reforzando la marca.
Mirá lo que están haciendo con el huracán Irma: