Roosevelt Skerrit sobrevivió escondido debajo de un colchón cuando el huracán "María" inundó su casa y destrozó el techo.
La tormenta, que recorrió la isla de Dominica el lunes con categoría 5, con vientos de más de 250 kilómetros por hora, mató al menos a 15 personas en la pequeña nación caribeña.
Skerrit, que es primer ministro de Dominica, dijo que otros residentes se amontonaron dentro de los gabinetes (armarios) de la cocina para protegerse del ciclón, mientras sus hogares quedaban destruidos a su alrededor.
"El país fue devastado", declaró a la cadena de televisión ABS TV/Radio de Antigua, la isla vecina, donde Skerrit aterrizó el jueves para contarle al mundo sobre las condiciones en que se encuentra su país de poco más de 70.000 habitantes, ubicado en el archipiélago de las Antillas Menores.
Advirtió que la cifra de muertos probablemente aumentará cuando se tenga información sobre las aldeas de la costa oriental, todavía incomunicadas, que enfrentaron la ira de "María" directamente.
Los caminos hacia algunas comunidades son intransitables debido al daño de la tormenta, posibilitando el acceso solamente con helicópteros o barcos.
Lo que Skerrit ha visto hasta ahora al sobrevolar la isla es "una devastación casi completa", dijo a la televisora.
"Cada aldea de Dominica, cada rendija, cada calle, cada persona de Dominica se vieron afectadas por el huracán. Ahora no tenemos agua corriente, no tenemos electricidad, tenemos telecomunicaciones muy limitadas", se lamentó.
Muchas viviendas y escuelas quedaron en el suelo y el principal hospital de la isla está sin energía. El generador de reserva del hospital se inundó y el personal ha estado trabajando sin parar durante cuatro días.
"Ha sido brutal", dijo apesadumbrado el primer ministro. "Nunca hemos visto tanta destrucción."