En los años ochenta Margarito Flores era un conocido vendedor de drogas que trabajaba para el Joaquín "El Chapo" Guzmán, años más tarde y, cuando el negocio había crecido tanto en ingresos como en violencia, sus hijos Margarito Jr. y Pedro fueron los encargados de terminar de poner el nombre del Chapo en lo más alto de la historia criminal de México.
Los gemelos Flores están presos en Estados Unidos y podrían ser una pieza clave para terminar de undir a Guzmán, el principal distribuidor de droga en Norteamércia. Los hermanos son informantes de la DEA y podrían dar nombres de figuras muy importantes que abrieron caminos para que las autoridades no detectaran el crecimiento del cártel en ambos lados de la frontera.
"El Chapo sabe que lo que declaren los gemelos va en contra de él, con ellos la tiene perdida porque ya son informantes de la DEA (la agencia antidrogas norteamericana). Los hermanos lo pueden hundir en un juicio. Son oro molido en información", dijo a Infobae Alejandra Almazán, autora del libro El más buscado, que muchos han calificado como la historia de Guzmán Loera relatada en ficción.
Los Flores entregaron en 2009 a Vicente Zambada Niebla, "El Vicentillo", hijo de Ismael "El Mayo", quien fundó la organización criminal con "El Chapo".
"Pedro era el cerebro detrás de las operaciones y Margarito era quien sostenía reuniones con los clientes y se encargaba del traslado de la mercancía. Ambos tienen ahora 35 años y se encuentran cumpliendo condena en una cárcel cuyo nombre se mantiene en secreto. Un documento público del FBI (Buró Federal de Investigaciones) señala que distribuían desde Chicago entre 1.500 y 2.000 kilos de cocaína al mes que enviaban escondida en techos falsos de cabinas de camiones de carga. Usaban el mismo método para enviar dinero en efectivo a Guzmán Loera en México", según el mismo diario.
Los gemelos comenzaron a cooperar con el gobierno norteamericano después de recibir sentencias de cadenas perpetuas por importación de drogas. Esta cooperación no fue bien recibida por el resto de la organización, el padre de los Flores fue secuestrado y asesinado en 2009 y junto al auto de este colocaron un cartel que decía: "Para que se callen".
De acuerdo con Jammed Up, los Flores tambièn grabaron en secreto a Guzman en 272 ocasiones diferentes y dicha "traición" los pondría en riesgo para el resto de sus vidas.
Igualmente, las autoridades le otorgaron protección a las esposas de los Flores y una reducción de pena a 14 años de cárcel, y la posibilidad de limitarla a 12 años y pasar otros cinco bajo vigilancia de las autoridades.
El Capo fue extraditado a Brooklyn en enero y se enfrenta a una pena de 17 condenas perpetuas por asesinato y crimen organizado trasnacional.