El presidente de Brasil, Michel Temer, se reunió hoy con sus asesores para definir una estrategia que evite la implosión de su gobierno, ante la posible salida de su gabinete de los ministros del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) a raíz el escándalo de corrupción por el que está siendo investigado.
Mientras, el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva sentenció que "el pueblo quiere votar y no quiere ser dirigido", en alusión a las presiones para que renuncie el mandatario, y aseguró que el Partido de los Trabajadores (PT) "volverá a gobernar el país", posiblemente con él mismo como candidato a ser reelegido.
Temer agregó hoy a su agenda un viaje a San Pablo para este fin de semana, en el que se juntará con autoridades del PSDB para evitar su salida del gobierno, informó el canal Globo News.
Según reprodujo la agencia de noticias ANSA, el presidente se reunirá probablemente con el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, uno de los dirigentes más influyentes de ese partido.
Los rumores sobre un eventual portazo del PSDB comenzaron luego de estallar el escándalo de corrupción con el frigorífico JBS, y se volvieron más fuertes en los últimos días.
Temer está siendo investigado tras haber sido grabado en marzo pasado en su residencia oficial por el delator y empresario Joesley Batista, dueño de JBS, quien contó al mandatario que le pagaba coimas a jueces y fiscales y al ex diputado Eduardo Cunha, preso por corrupción, para comprar su silencio.
Batista también grabó clandestinamente al ex asesor de Temer y ex diputado Rodrigo Rocha Loures después de haber recibido una maleta con 500.000 reales, que según la Fiscalía, son parte de un acuerdo entre el empresario de JBS y el propio Temer.
Ante el riesgo de que Rocha Loures suscriba a una delación ante la Justicia y acuse al presidente, dirigentes del partido socialdemócrata expresaron públicamente su respaldo a la salida del gobierno, que será analizada el lunes en una reunión del directorio del PSDB de San Pablo.
No obstante, Temer sostuvo en una entrevista publicada hoy que no tiene miedo a que su ex hombre de confianza lo delate ante la Justicia, reportó la agencia de noticias DPA.
"Dudo que haga (Rocha Loures) una delación y que me denuncie", declaró a la revista Istoé. "No sería verdad", agregó, para rechazar una vez más las acusaciones de corrupción en su contra.
En el marco de la investigación contra Rocha Loures, la Fiscalía volvió a pedir ayer al Tribunal Supremo (STF) la prisión del colaborador de Temer, ya que el anterior pedido había sido negado porque entonces éste ejercía aún el cargo de diputado como suplente y disponía de fuero parlamentario.
El escándalo en torno a Temer ha paralizado prácticamente al gobierno brasileño, un año después de la llegada al poder del líder conservador tras el impeachment de su antecesora, Dilma Rousseff.
Además de la causa de corrupción con JBS, el mandatario podría ser desalojado del poder por la justicia electoral, que la semana próxima juzgará supuestas irregularidades en la campaña que compartió con Rousseff en 2014.
Ante esta crisis institucional, el ex presidente Lula da Silva exigió anoche adelantar el calendario electoral y celebrar elecciones cuanto antes, al inaugurar el sexto Congreso Nacional del PT en Brasilia.
"Los brasileños tienen que poder expresarse", declaró Lula en medio de un coro que gritaba "Fuera Temer" y exigía la convocatoria inmediata de elecciones directas para escoger un nuevo presidente, a pesar de que no está previsto en la Constitución.
Según las normas actuales, que sólo serían modificadas por medio de una enmienda constitucional, si Temer renuncia o es destituido en el que ya es el tercer año del actual mandato, el Congreso debe ser constituido como colegio electoral y escoger a quien gobernará hasta el fin del período, el 1 de enero de 2019.
La minoritaria oposición que encabeza en el Congreso el PT, sin embargo, intenta alterar la Constitución de modo que pueda haber una elección directa en el caso hipotético de que Temer renuncie o pierda el cargo por una decisión judicial.
Aunque el PT enfrenta uno de los momentos más difíciles de su historia tras la destitución de Rousseff y las acusaciones de corrupción de sus líderes por el caso Lava Jato, Lula se mantiene como la gran apuesta del partido y, hasta ahora, aparece como uno de los favoritos en casi todas las encuestas de opinión.
Según indicó el propio PT, su congreso servirá también para reforzar la defensa política del ex presidente, que se dice víctima de una "persecución judicial" que tendría como objetivo impedir que vuelva al poder si decidiera volver a postular a la Presidencia.
Al igual que en los últimos meses, Lula no dejó del todo claro si aceptará volver a ser candidato del partido, pero dejó en claro que eso está en sus planes y dio por hecho que el partido "volverá a gobernar este país".