Casi 170 trabajadores vuelven a sus trabajos hoy, luego de 16 días de huelga. Se trata de personal de la embajada y el consulado de España. El fin de la medida fue ratificado por asamblea y ahora una comisión técnica, el lunes, les hará una propuesta para mejorar su situación salarial.
"Hemos logrado forzar esa reunión, pero aún no sabemos qué van a ofrecernos, y si estará cerca del aumento salarial que pedimos: un 25% para este año, para compensar la pérdida de poder adquisitivo que hemos sufrido, y un 10% anual para los próximos años", expresó Pablo Puertas, delegado de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), uno de los sindicatos que, junto a CC OO y UGT, apoyan la protesta.
Según los trabajadores, el seguimiento de la huelga ha superado el 90%. Este abrumador respaldo a la medida de fuerza da cuenta de la brutal pérdida de poder adquisitivo que han sufrido los trabajadores del Estado español en Argentina. En 2009, el último año que se revisó su nómina, los salarios medios eran razonables. Ya había inflación, pues ésta no ha bajado del 30% anual en la última década, pero la devaluación del peso argentino fue compensando el aumento de los precios.
Cuando Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada su primer objetivo fue acabar con el llamado cepo cambiario, que había llevado a un abismo creciente entre el cambio de divisa oficial y el del mercado negro o ‘blue'. Macri liberó el tipo de cambio, lo que provocó una devaluación del peso del 40% a principios del año pasado; desde entonces, el dólar está ‘planchado', es decir, apenas se ha modificado: oscila entre los 15 y los 16 pesos por dólar. Sin embargo, desde entonces los precios sí han aumentado, y mucho. En 2016, la inflación alcanzó el 40%; y este año podría cerrar con una inflación del 25%, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional.
Con la inflación en esos niveles y el dólar planchado, los precios en Argentina se han puesto por las nubes, aseguraron miembros del consulado. Y opinan que éste es un país caro en relación con casi cualquier otro lugar del mundo.
"En este momento, la línea de la pobreza se estima en 15.000 pesos (casi 850 euros) de ingreso familiar, y hay compañeros que rondan ese salario", apunta Bárbara Continanza, encargada de Prensa en la Embajada. "Muchos están en situaciones de emergencia, y es la única razón que ha llevado a algunos de ellos a incorporarse al trabajo antes de que se suspendiese la huelga", añade.
Los trabajadores de la Embajada tienen que enfrentarse a varios prejuicios muy extendidos. En Argentina, muchos los consideran privilegiados solo por cobrar en dólares -sus nóminas están en euros, pero perciben en dólares-; en España, la mayoría no entiende que un sueldo de mileurista no alcance para vivir con holgura en Sudamérica. Pero, sobre todo, su situación tiende a confundirse con la de los funcionarios del Estado, que cuentan con salarios muy superiores y condiciones en general mucho más ventajosas.
"Un diplomático medio cobra cinco veces más que el mejor pagado de los trabajadores", explica Continanza. Los funcionarios llegan a cobrar 20.000 euros mensuales y gozan además de beneficios como casa pagada y gastos de representación; en contraste, la mayoría de los empleados son auxiliares y tienen nóminas que rondan los 1.200 euros. Y con eso, en una ciudad como Buenos Aires, hoy alcanza para sobrevivir, pero no para sostener dignamente una familia.