La devolución de las embarcaciones de migrantes, una de las principales políticas disuasorias en Australia y Europa para impedir que los solicitantes de asilo sigan rutas marítimas peligrosas, es ilegal e inefectiva, según un informe publicado hoy en Sydney.
El escrito del Centro Andrew y Renata Kaldor de Derecho Internacional de los Refugiados, con base en Sydney, sostiene que "las políticas disuasorias no 'salvan vidas', impiden que las personas que están desesperadas por huir de la guerra y de la persecución encuentren seguridad".
Además, no resuelven el "problema migratorio", sino que lo agravan, dice la autora del texto, la profesora de derecho Violeta Moreno-Lax.
"Las políticas de la Unión Europea (UE) y de Australia ignoran los derechos humanos y ponen en peligro el principio de no devolución, que prohíbe a los países enviar a las personas a un país en el que corren riesgo de ser perseguidas, maltratadas o en el que se les pueda infligir cualquier daño grave", apunta el informe.
El enfoque militarizado actual debe ser sustituido por una "visión centrada en la protección" humanitaria, añade.
La seguridad fronteriza a manos del Ejército ha dominado la política australiana y europea respecto a los solicitantes de asilo en el mar en los últimos años.
Australia inició una operación en 2013 por la cual estableció centros de detención extraterritoriales e intercepta los barcos impidiendo a los migrantes entrar en el país por mar. Algo que según Moreno-Lax restringe los derechos de los refugiados y de los solicitantes de asilo.
En Europa, las operaciones se centran en la seguridad fronteriza y en el control de la inmigración, pero no incluyen un componente de búsqueda y rescate activo, a pesar de asegurar que se está "salvando vidas", indica el informe.
Estas operaciones no han sido capaces de frenar las embarcaciones, sino que han obligado a los migrantes a tomar rutas más largas y peligrosas, apunta.