Un dispositivo equipado con tuercas y tornillos fue utilizado para infligir el máximo daño posible en el ataque del Manchester Arena, revelaron medios locales.
De hecho muchos de los sobrevivientes presentaban fragmentos de metal y hasta tornillos enteros incrustados en sus extremidades.
Una fuente señaló al Manchester Eveining News: "Cuando las víctimas llegaron al hospital todos necesitaron ir al quirófano; un paciente tenía toda una pierna con incrustaciones de metal".
"Cada fragmento es una arma en ella misma - como si cientos de balas salieran disparadas a la vez".
Otra fuente detalló: "Es terrible atacar a niños pequeños de esta forma. El metal en la bomba se convierte en una verdadera metralla, causando gran cantidad de víctimas fatales en un espacio reducido como el Arena".
"Es como el efecto de una granada de mano o una escopeta de perdigones expandiendo el daño. Cada fragmento es una arma en ella misma - como si cientos de balas salieran disparadas a la vez".
En marzo del año pasado "bombas de clavos" como la de Manchester fueron utilizadas en ataques suicidas del Estado Islámico coordinados en el aeropuerto de Bruselas, Zavantem y la estación de subte en Maelbeek. En esa oportunidad un total de 32 civiles y 3 terroristas murieron.