Restos de almejas y caracoles sobre la tierra cuarteada por el sol es todo lo que queda de lo que fue la laguna de Atescatempa en Guatemala, un lapidario ejemplo del impacto del cambio climático en el corredor seco centroamericano. En medio de la aridez de la zona, pobladores de Guatemala, Honduras y El Salvador claman por ayuda para asegurar su producción de alimentos.
La imagen difundida por un medio local generó miles de comentarios en las redes y preocupación en la comunidad.