Los sindicatos saldrán a desafiar en los próximos días al presidente Michel Temer. Este viernes convocaron a una huelga general que ya coneta con los apoyos de la Iglesia y de algunos aliados políticos del mandatario brasileño, además de la Izquierda.
"La última encuesta de opinión conocida esta semana, del instituto Ipsos, señala que apenas el 4% de los brasileños apoya al Gobierno de centro derecha que se presentaba como el salvador del país ante la crisis económica y las sospechas de corrupción que sacudían al izquierdista Partido de los Trabajadores después de 13 años en el poder. La economía se ha ido recuperando y todas las previsiones indican que el PIB de Brasil crecerá levemente este año tras caer un 3,8% en 2015 y un 3,6% en 2016. Pero la situación política ha seguido deteriorándose irremediablemente", de acuerdo con el diario El País.
De esta forma, la protesta de este viernes será el primer termómetro para medir en la calle la posible incidencia de la difusión pública del llamado delação do fim do mundo.
"Los riesgos para Temer son enormes. Brasil es uno de los países americanos con mayor tradición sindical. La primera huelga general se remonta a 1917 y hace 73 años el presidente Getulio Vargas aprobó las leyes de protección al trabajo hasta ahora consideradas casi intocables. Incluso un sindicalista sin formación académica, Lula, logró a principios de este siglo alcanzar la presidencia del país", agregan.