El populismo de derechas en los Países Bajos

Holanda era la liberalidad y Ámsterdam, la capital hippie. Cincuenta años después, un partido populista de derechas podría convertirse en la primera fuerza política del país.

En la década de los 60, la pequeña Holanda era considerada un bastión de la tolerancia y la liberalidad. Ámsterdam era la capital de la cultura hippie del Flower Power. Cincuenta años después, un partido populista de derechas podría convertirse en la primera fuerza política del país. ¿Cómo ha sido posible?

Hay diversos motivos. Al igual que en otros países europeos, también en Holanda muchas personas se sienten amenazados por los inmigrantes, sobre todo por los que son musulmanes. Poco después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el político populista Pim Fortuyn (1948-2002) dio voz a ese sector de la población.

Curiosamente, Fortuyn, un "bon vivant" homosexual, escritor y sociólogo con perro faldero y chofer, no entraba en ninguna categoría. Reclamaba el fin de la cultura política holandesa basada en el consenso y exigía un veto inmediato a la entrada de solicitantes de asilo.

Pim Fortuyn. 

Fortuyn, un personaje brillante y sagaz, fue subiendo cada vez más en los sondeos, hasta que fue asesinado a tiros en 2002, pocos días antes de las elecciones parlamentarias, por un fanático defensor de los derechos de los animales.

A partir de la muerte de Fortuyn, seguida dos años más tarde por el asesinato del cineasta Theo van Gogh a manos de un islamista holandés de origen marroquí, el populismo de derecha se estableció firmemente en el seno de la política holandesa, con un potencial de votos que los sondeos sitúan en alrededor de un 20 por ciento.

El heredero de Fortuyn es Geert Wilders, quien plantea demandas aún mucho más radicales. Fortuyn también cambió hasta cierto punto a los partidos establecidos, que asumieron parte de su legado político.