¿Es Francisco el anti-Trump?

Un periodista de The New York Times se plantea esa pregunta, y cuenta qué une y que diferencia a "los populistas más famosos del mundo".

Foto: NY Times
Foto: NY Times

 "Uno surgió de un cónclave de crisis, el otro fue elegido después de la campaña más extraña en la historia norteamericana reciente". Así empieza un artículo del New York Times que se hace una pregunta inesperada: ¿Es el Papa Francisco el anti-Trump?

Si bien en el primer artículo se habla de algunas coincidencias entre los dos líderes -terminar con algunas tradiciones y hablar por fuera de los canales tradicionales sobre lo que le interesa al "hombre común"- pasa rápidamente a lo que diferencia a "los populistas más famosos del mundo".

El periodista católico Austen Ivereigh, autor del artículo y de un libro acerca del Papa, toma como referencia un hecho que describe de pies a cabeza a Francisco: el ayudar a refugiados musulmanes a llevar nuevas vidas en Italia, y destaca el caso de dos familias que viven dentro del Vaticano y de 12 regugiados que volvieron con él desde un campo de refugiados en Lesbos. En una oportunidad, Bergoglio dijo imponentes palabras sobre la islamofobia: "No hay peligro en la inmigración cuando existe una bienvenida, acompañamiento e integración. Una cultura es recibida y otra es ofrecida. Esa es mi respuesta al miedo".

Su posición con respecto a la inmigración es su contraste más grande, pero el periodista no duda en marcar otras diferencias de índole más personal: "Uno es un líder espiritual de una madureza extraordinaria, el otro es un narcisista petulante y suceptible. Uno es un célibe que vive de manera simple y austera, y se rodea de discapacitados y enfermos; el otro es un germófobo casado tres veces que vivía en una llamativa torre dorada y se burla de los débiles".

Por otro lado, se parecen en su capacidad para conectar con la gente por fuera de los métodos tradicionales, en su desafío constante a las convenciones y en sus enfrentamientos con las elites. Son especialmente parecidos cuando demuestran su rechazo a la globalismo, y se muestran, cada uno a su manera, nacionalistas.

El artículo finaliza exponiendo la grieta más grande entre Trump y Francisco: el jefe de estrategia de Trump, Steve Bannon -y por ende el propio Trump-, considera a Francisco como un problema dentro del catolicismo, debido que este no desea que la Iglesia se enfrente con el Islam. Francisco, remarca Ivereigh, considera a todas las religiones como universales, y no cree en que la religión verdadera pueda ser causa de terrorismo.

Volviendo al prime ejemplo, cuenta que cuando le preguntaron por qué había privilegiado a refugiados musulmanes y no cristianos, el papa respondió que "tenían los papeles en orden". "Había dos familias cristianas que no los tenían. Esto no es un privilegio. Son todos hijos de Dios. Ser hijo de Dios es un privilegio", respondió.

Leé el artículo completo (en inglés).