El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, dijo ayer que el Congreso de los Estados Unidos "no estaba preparado" para la reforma sanitaria, un día después de que los republicanos francasaran en su intento de enterrar Obamacare, el plan de salud de Barack Obama.
"Fue una victoria para el 'status quo' en Washington y fue una victoria para el desastre de Obamacare. Les prometo que esa victoria no durará mucho. Los estadounidenses quieren que Obamacare desaparezca", dijo Pence en Virginia Occidental.
Según el vicepresidente, "cada día que sobrevive Obamacare es otro día que Estados Unidos sufre".
Pence culpó a los demócratas y "un puñado" de republicanos del fracaso a la hora de aprobar un plan de salud para sustituir Obamacare. "Tendremos que empezar de nuevo desde el principio", se lamentó el vicepresidente.
Los republicanos, que tienen mayoría en ambas cámaras, habían presentado un plan para reemplazar Obamacare, pero tuvieron que retirar el proyecto de ley y cancelar la votación, ya que no contaban con los votos suficientes para su aprobación.
Los demócratas rechazaban en bloque la propuesta, al igual que los republicanos más conservadores, por distintos motivos.
Los demócratas temían que millones de personas perdieran su seguro médico bajo el plan republicano y que el resto tuvieran peor cobertura que ahora. Los republicanos más conservadores exigían cambios antes de aprobar la reforma.
La decisión de suspender la votación del proyecto de ley de salud de los republicanos supone un fuerte revés para el Partido Republicano y Trump, quien durante la campaña electoral prometió que acabaría con Obamacare si llegaba a la Casa Blanca.
Según un estudio de la Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO), el plan de salud republicano hubiera hecho que hasta 14 millones de estadounidenses perdieran su cobertura médica para 2018 y 24 millones para 2016.
Tras el fracaso del plan republicano, la reforma sanitaria de Obama sigue vigente, siete años después de su aprobaión. Y lo seguirá hasta que el Congreso no apruebe una nueva reforma sanitaria.
DPA