En su primera conferencia de prensa conjunta con Angela Merkel, Donald Trump no vaciló en reiterar hoy que era partidario del "comercio justo" tanto o más que del "comercio libre", reprochar que "muchos países" habían sido "muy injustos" con los Estados Unidos, y en asegurar que "la inmigración es un privilegio, no un derecho".
El presidente de los Estados Unidos y la canciller de Alemania se presentaron ante una abarrotada sala de prensa de la Casa Blanca con 40 minutos de retraso, para encarar a los medios en conjunto por primera vez desde que Trump asumiera como jefe de Estado.
Poco habló el mandatario estadounidense de los puntos de contacto y discrepancia con su visitante sobre la relación entre ambas potencias. Merkel se mostró distante mientras Trump desarrolló lo que pareció más un discurso de campaña interna estadounidense que una conferencia internacional.
Lo de este tipo es increíble! Trump ignora el pedido de Merkel para darle la mano. #handshake pic.twitter.com/xG4Oaf7W7z
- Álvaro Pintos (@alvaropintos) 17 de marzo de 2017
Trump pareció aproximar posiciones con Merkel en la defensa del "libre comercio", pero puso su dosis de pimienta: "Soy partidario del libre comercio", dijo, "pero del comercio justo. Estados Unidos ha venido sufriendo un trato muy, muy injusto de otros países".
Y, como para agregar picante a sus planteos, aseguró luego que si algo "tiene en común" con la canciller alemana es el haber sido espiado por orden del ex presidente estadounidense, Barack Obama.
"Sobre las escuchas telefónicas de la anterior Administración, al menos tenemos algo en común, quizá", dijo Trump durante su conferencia de prensa conjunta con Merkel, indicó la agencia de noticias EFE.
Merkel, diplomáticamente, no respondió a ese uso para la política interna estadounidense de las polémicas escuchas de la NSA a grandes líderes alemanes, revelada en su momento por el ex espía Edward Snowden, ni tampoco al reclamo de Trump, según el cual su país ha sido objeto de trato injusto por el resto del mundo.
Donde más cómodo se mostró Trump es al confirmar que tanto Berlín como Washington iban a "trabajar para proteger juntos a nuestros pueblos contra el terrorismo islámico" y al resaltar que "Alemania es un miembro de la coalición contra el Estado Islámico".
De la cuestión terrorista, en un giro habitual en sus discursos, saltó inmediatamente a la cuestión migratoria, y fue tajante: "La inmigración es un privilegio, no un derecho. La seguridad de los ciudadanos siempre está en primer lugar", declaró.
En su breve intervención, la canciller alemana insistió en resaltar la participación común en Afganistán y en la lucha contra el Estado Islámico, y agregó que, según lo conversado con Trump, Estados Unidos y Alemania buscarían juntos soluciones políticas en Siria, Libia y Ucrania.
La canciller germana, que en general apareció monótona y casi burocrática, levantó levemente el tono al señalar su alegría al ver que ambos países "coincidían" en el tema ucraniano.
Teniendo en cuenta que Trump y su equipo vienen bajo fuego desde diversos ángulos que los sindican como vinculados a Rusia, cuyas posiciones en el conflicto ucraniano (y en Crimea) son antagónicas con las de Estados Unidos y sus aliados, la mención es significativa.
En síntesis, según respondió Merkel ante una pregunta, el encuentro se resumió en que "hemos tratado de ponernos de acuerdo y encontrar un compromiso en aquellas áreas donde diferimos. Hemos sido elegidos para eso, es nuestro trabajo como políticos".
Pese a ello, al menos en los gestos, no parecen haber logrado su propósito: un video, que se viralizó rápidamente en las redes sociales, mostró un Trump que, sentado al lado de Merkel, no le dio la mano cuando los reporteros gráficos le solicitaron la tradicional foto. n2vP