La Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, con sede en San Francisco, en California, decidirá "lo antes posible" si vuelve a instaurar el polémico decreto migratorio del presidente Donald Trump, tras escuchar hoy los argumentos del Gobierno y de dos estados federados que se oponen a la normativa.
Abogados del Departamento de Justicia de Estados Unidos y del estado de Washington presentaron hoy sus casos ante la corte de apelaciones en una conferencia telefónica de una hora que el tribunal emitió online debido al gran interés público que despierta el caso.
El representante de Washington, Noah Purcell, dijo al panel compuesto por tres jueces que reinstaurar la prohibición volvería a "arrojar al país al caos" que reinó en los aeropuertos después de que Trump firmara el decreto el 27 de enero. Purcell señaló que la orden ejecutiva dejó a estudiantes y decanos universitarios del estado varados en el exterior, separó familias y dificultó a residentes el viajar al exterior.
Por su parte August Flentje, consejero especial del fiscal general de Estados Unidos, dijo que continuar con el bloqueo de la orden provocado por una decisión de un tribunal inferior la semana pasada causará "un daño irreparable".
Flentje señaló que el decreto de Trump está basado en el poder delegado al presidente por el Congreso y argumentó que "el deterioro de las condiciones en determinados países" creó la necesidad de mayores requisitos de seguridad.
Sin embargo, cuando el juez William Canby Jr le pidió que citara algún delito cometido por alguien que haya recibido una visa procedente de uno de los siete países de mayoría musulmana que menciona el decreto -Irán, Siria, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen-, Flentje admitió que no había ninguno registrado.
Si bien la pregunta podría no ser central para la decisión del tribunal, éste indagó en si el decreto es o no una prohibición destinada a inmigrantes musulmanes. Una prohibición de ese tenor violaría las garantías constitucionales.
Flentje insistió en que el decreto no tiene como objetivo a los musulmanes, mientras que Purcell mencionó declaraciones de Trump y sus allegados para probar esa era la intención.
Por su parte, el juez Richard Clifton desafió a las dos partes. Por un lado, dijo que los países afectados por la medida habían sido identificados previamente por el Congreso de Estados Unidos como lugares preocupantes por su actividad terrorista y que representan sólo una pequeña fracción de los musulmanes en todo el mundo.
Pero también presionó a Flentje a admitir que Trump y varios de sus más importantes asesores habían hecho declaraciones públicas que podían ser usadas como evidencia de que habría tenido la intención de limitar la inmigración de musulmanes.
No está claro aún cuándo emitirá su decisión el tribunal, pero la juez Michelle Friedland afirmó que la corte aprecia la urgencia del tema y emitirá su decisión "lo antes posible".
De todas formas, es muy probable que se presenta una apelación a su decisión ante la Corte Suprema. Este martes, previamente, Trump no hizo predicciones sobre el resultado.
"La haremos pasar por el sistema. Es muy importante para el país", dijo a periodistas en la Casa Blanca. Además, describió su orden ejecutiva como "sentido común" y dijo que el fiscal general interino Dana Boente estaba liderando un importante esfuerzo en los tribunales.
El decreto de Trump establece la suspensión del programa de refugiados del país por 120 días y la prohibición del ingreso de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana por 90 días por motivos de seguridad. El ingreso de sirios está prohibido por un plazo indefinido.
Por Gretel Johnston, Valerie Hamilton y Anne Walters (dpa)