El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, estrecharon lazos pese a sus diferencias, en la primera visita del líder canadiense a la Casa Blanca.
En un comunicado conjunto, los mandatarios establecieron que "no hay dos países que compartan relaciones más profundas o más amplias que Canadá y Estados Unidos".
Trudeau intentó evitar temas conflictivos -como la inmigración o la acogida de refugiados- en su encuentro con Trump para establecer lo antes posible una buena relación con el nuevo presidente estadounidense en beneficio de los lazos bilaterales.
Trudeau afirmó en una conferencia de prensa conjunta que "las relaciones entre vecinos siempre son complejas y no siempre estaremos de acuerdo, pero seguiremos siendo aliados cercanos y amigos".
"Canadá y los Estados Unidos serán siempre un ejemplo modelo de cómo ser buenos vecinos", sentenció.
Por su parte, Donald Trump formuló un llamado a un comercio "recíproco" con Canadá y a construir "puentes" para ampliar ese intercambio comercial, "proteger" los empleos en el continente y "mantener a todo el mundo seguro".
"Estados Unidos es muy afortunado de tener un vecino como Canadá", expresó el mandatario estadounidense, para apuntar que los dos países tienen "la oportunidad de construir más puentes" para el comercio.
"Somos más fuertes cuando unimos fuerzas", enfatizó el presidente.
Respecto a su política migratoria, Donald Trump reafirmó su política de "sentido común". "De hecho nos estamos llevando criminales y los estamos echando, eso es lo que dije que haría", aseveró.
El primer ministro de Canadá replicó a la prensa: "Lo último que esperan los canadienses es que yo venga y sermonee a otro país sobre cómo deben gobernarse ellos mismos. Mi responsabilidad es seguir gobernando de una forma que refleje a Canadá como un ejemplo positivo para el mundo".