La mayoría de los 230 manifestantes que ocasionaron incidentes durante la investidura presidencial de Donald Trump fueron acusados por provocar disturbios, informaron fiscales federales, lo que puede significarles una condena de hasta 10 años en prisión.
Si bien los detenidos serían liberados después de comparecer ante una corte en Washington, deberán volver a presentarse en febrero. La posible sentencia, además de 10 años de prisión, también podría incluir una multa de hasta U$S 250.000, indicó la fiscalía.
Los arrestos se llevaron a cabo en un tramo de cuatro cuadras en el centro de Washington alrededor de la hora en la que Trump rendía su juramento.
Los cargos contra todos los detenidos fueron presentados por disturbios, según remarcó Infobae América citando como fuente AP. Además, las heridas de los seis agentes son leves, agregó el jefe de policía, y como consecuencia de las piedras y objetos contundentes lanzados por los protestantes.
¿Qué pasó?
Los manifestantes rompieron los vidrios de automóviles, entre ellos uno de policía, y quemaron papeleras, mientras que las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos para tratar de dispersar a los protestantes.
Además, incendiaron una limusina estacionada en una de las calles, a apenas unas manzanas de donde más tarde pasó el desfile presidencial de Trump y su familia con destino a la Casa Blanca.
El grupo llevaba pancartas en las que, una vez más, tacharon al presidente de racista y en una se podía leer en español el tradicional grito de lucha popular "El pueblo unido jamás será vencido" en medio de las amenazas del nuevo gobierno de deportar a millones de indocumentados.