Llegó el día en que Donald Trump, el magnate republicano, asumió como el presidente número 45 de los Estados Unidos.
En su discurso, reafirmó lo expuesto durante su campaña: "Hoy estamos transfiriendo el poder de Washington DC y devolviéndoselo al pueblo". "Un pequeño grupo ha cosechado los beneficios de gobierno, mientras el pueblo no fue olvidado. Los políticos han prosperado pero la fábricas han cerrado", expresó.
"A partir de este día, una nueva visión gobernará nuestra tierra: desde ahora pondremos a América primero. Cada decisión se tomará para beneficiar a los trabajadores y a las familias norteamericanas", expresó, en sintonía con el discurso que mantuvo durante su campaña presidencial.
Trump dirigió gran parte de su alocución a los trabajadores, el principal grupo que lo apoyó en su campaña contra Hillary Clinton. "Gastamos millones en el extranjero mientras nuestra estructura se está desbaratando. Una a una las fábricas fueron cerrando y se fueron de nuestro país, sin pensar en los trabajadores estadounidenses que se quedaban desamparados", dijo.
Sobre la lucha contra el terrorismo fue tajante y aseguró que "vamos a erradicar al extremismo islámico". En esa sintonía, le guiñó el ojo al ala más conservadora del republicanismo, al indicar que "la Biblia nos dice que maravilloso que es cuando el pueblo de Dios está unido".
De la ceremonia participaron autoridades republicanas y demócratas. Entre los presentes estaba Hillary Clinton, que tuvo un momento incómodo cuando intentó saludar al vicepresidente Mike Pence, y este la ignoró por completo.
Antes de la ceremonia, manifestantes protagonizaron serios incidentes.