El Gobierno argentino dijo esta tarde en referencia a la destitución de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, que "respeta el proceso institucional" desarrollado en Brasil a la vez que "reafirma su voluntad de continuar por el camino de una real integración en el marco del respeto absoluto por las instituciones democráticas".
"Ante los sucesos registrados el día de hoy en Brasil, el Gobierno argentino manifiesta que respeta el proceso institucional verificado en el hermano país y reafirma su voluntad de continuar por el camino de una real y efectiva integración en el marco del absoluto respeto por los derechos humanos, las instituciones democráticas y el derecho internacional", subrayó la Cancillería.
A través de un breve comunicado difundido a través de la red social Twitter, el Ministerio de Relaciones Exteriores que encabeza Susana Malcorra expresó que el país "renueva su deseo de continuar trabajando con el Gobierno de Brasil para la resolución de los temas de mutuo interés de las agendas bilateral, regional y multilateral, así como para el fortalecimiento del Mercosur".
El gobierno nacional se manifestó de esta forma luego de que el Senado del país vecino destituyera a Rousseff, quien supo ser aliada regional de la expresidenta Cristina Kirchner. El mensaje de la Cancillería, difundido por Twitter y publicado en la página oficial del Ministerio, se conoció en momentos en que Macri se encuentra de gira por Qatar, antes de viajar a China para participar de la cumbre del G20, donde podría encontrarse con Michel Temer.
Fue la única expresión oficial de la administración de Cambiemos sobre la situación política de Brasil, donde asumió al Temer al frente del Poder Ejecutivo hasta 2018.
El Parlamento brasileño aprobó este miércoles por amplia mayoría la destitución de Rousseff, que estaba suspendida desde mayo pasado tras ser acusada de violar las normas fiscales del país. En ese momento, Malcorra había asegurado que en Brasil se cumplieron "las pautas del proceso" del impeachment contra la expresidenta, pero reconoció que había un "debate entre la legalidad y la legitimidad". Tras la suspensión de Rousseff y el cambio de Gabinete, Malcorra y Macri recibieron al canciller de Brasil designado por Temer, José Serra.