Japón adopta un nuevo programa de estímulo económico

El gobierno busca urgentemente impulsar la debilitada economía por un monto de 28,1 billones de yens, unos 275.000 millones de dólares.

El Gobierno de Japón adoptó hoy un nuevo programa de estímulo para impulsar la debilitada economía por un monto total de 28,1 billones de yen (246.000 millones de euros o 275.000 millones de dólares).

El Gobierno del primer ministro Shinzo Abe no ha logrado asegurar un crecimiento sostenido desde que tomó posesión a finales de 2012, a pesar de una masiva campaña para inyectar dinero en la economía. Abe atribuye el lento crecimiento al débil consumo doméstico y a las incertidumbres económicas en el exterior.

El Gobierno nipón destinará 1,7 billones de yenes a proyectos infraestructurales para impulsar el turismo y la agricultura, mientras que otros 2,5 billones de yen serán canalizados hacia servicios sociales como cuidados de enfermería y de niños.

Un total de 13,5 billones de yen serán destinados como préstamos de bajo interés al proyecto de construcción de una línea de ferrocarril para el tren de levitación magnética (Maglev) entre Tokio y Osaka, cuya inaugración está prevista para 2045.

El Gobierno japonés también destinará 2,7 billones de yen a proyectos de reconstrucción en zonas del noreste del país que fueron asoladas por un terremoto y un tsunami en marzo de 2011, y en la isla sureña de Kyushu, sacudida por dos sismos el pasado abril.

El programa de estímulo económico incluye también ayudas para pequeñas y medianas empresas que pudieran ser afectadas por la futura salida del Reino Unido de la Unión Europea.

El ministro nipón de Finanzas, Taro Aso, admitió hoy ante la prensa que "existe el riesgo de una ralentización económica" como consecuencia de la decisión británica de abandonar la UE.

La economía de Japón, la tercera del mundo, creció en el primer trimestre del año un 1,9 por ciento en relación con el mismo período de 2015, después de haber sufrido una contracción del 1,8 por ciento en el último trimestre del año pasado.

Los críticos acusan al Gobierno de afrontar los grandes desafíos del país, como el rápido envejecimiento de la población, con métodos viejos.

En el pasado, el Gobierno en Tokio había intentado una y otra vez impulsar el lento crecimiento con proyectos de construcción y de infraestructura mientras que el volumen de deudas no dejaba de aumentar. Por ello, muchos economistas japoneses son escépticos sobre los efectos reales del nuevo paquete de estímulo económico.