Berlín presenta su plan para endurecer las leyes y mejorar seguridad

Aseguran que habrá mano dura contra los extranjeros que cometan delitos y contra los considerados como una amenaza para el país.

El ministro alemán de Interior, Thomas de Maizière, presentó hoy un amplio paquete de medidas de seguridad para luchar contra el peligro de que se produzcan atentados terroristas en Alemania.

El político cristianodemócrata anunció, entre otras medidas, mano dura contra los extranjeros que cometan delitos y contra los considerados como una amenaza para el país, que el pasado año acogió a 1,1 millones de refugiados. "Deben ser detenidos y poder ser deportados mucho más rápido actualmente", afirmó en la rueda de prensa.

El periodo de tiempo que permanecen en el país los extranjeros cuyas solicitudes de residencia hayan sido denegadas debe ser reducido si han proporcionado datos falsos sobre su identidad, informó. Asimismo, aquellos que participen en luchas terroristas en el extranjero y que tengan la nacionalidad alemana la perderán si tienen otra nacionalidad.

El plan del titular de Interior se basa en tres puntos: reforzar las fuerzas de seguridad, mejorar la prevención e integración y luchar de manera más efectiva contra los que cometan delitos y los que sean considerados peligrosos y contra la radicalización.

Esta propuesta es la reacción de De Maizière contra los dos atentados registrados a finales de julio en Baviera, perpetrados por solicitantes de asilo.

"Nadie puede garantizar la seguridad absoluta, pero debemos hacer lo posible", aseguró el ministro, que espera que estas medidas sean implementadas ya en esta legislatura. "Alemania sigue siendo un país seguro. Debemos superar nuestras preocupaciones", agregó.

Alemania fue sacudida por una serie de sucesos violentos desde el 18 de julio, cuando un refugiado de 17 años, probablemente orignario de Afganistán, protagonizó un ataque con hacha y cuchillo en un tren regional en Baviera, hiriendo a cinco personas, entre ellas cuatro turistas de Hong Kong.

Pocos días después, un refugiado sirio se suicidó y causó heridas a 15 personas al detonar una bomba en su mochila en la entrada de un festival al aire libre en la localidad bávara de Ansbach. La milicia terrorista Estado Islámico reclamó la autoría de ambos atentados.