El papa Francisco no sufre ninguna consecuencia de su caída tras tropezarse durante una misa en el marco de su visita a Polonia por la Jornada Mundial de la Juventud.
"Estaba mirando a la Virgen y no pensé en los escalones, y cuando me di cuenta de que me tropezaba, me dejé caer. Esto me salvó, porque si hubiese opuesto resistencia, me habría hecho daño", dijo el religioso, de 79 años, en el vuelo de vuelta desde Cracovia en la tarde del domingo. "Estoy fenómeno", añadió.
En la conferencia de prensa durante el vuelo, Francisco estaba visiblemente de buen humor y se puso un sombrero Panamá que le había regalado un periodista. La próxima Jornada Mundial de la Juventud se celebrará en Panamá en 2019.