Miles de estudiantes salieron hoy a las calles de Santiago de Chile y otras ciudades chilenas para protestar por el proyecto de reforma a la educación universitaria que envió el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet al Congreso.
En Santiago los policías antimotines reprimieron a los manifestantes con carros hidrantes y lanzagases y detuvieron a un número indeterminado al impedirles que se aproximaran al palacio de La Moneda, sede del gobierno, o al edificio del Ministerio de Educación.
La manifestación de Santiago no había sido autorizada por la Intendencia Regional, que sí permitió otra marcha programada para el domingo próximo.
El proyecto de reforma ingresó hoy al Parlamento en medio de críticas desde diversos sectores, incluidos estudiantes, rectores, partidos opositores e incluso algunos dirigentes de la gobernante coalición Nueva Mayoría, de centro izquierda.
El gobierno ya dio gratuidad a un porcentaje de los estudiantes de menos recursos, modificó la entrega de subsidios a los colegios de enseñanza media y modificó el estatuto docente, que rige a los profesores.
El nuevo proyecto establece gratuidad de estudios, pero por parcialidades hasta el año 2020, acreditación obligatoria de todas las universidades y más recursos a las universidades estatales.
Gabriel Iturra, vocero de la Confederación de Estudiantes, dijo que "la reforma tiene que ser construida con el respaldo del movimiento social y no a sus espaldas".
Criticó el proyecto gubernamental, porque "viene a mantener el lucro y la deuda de miles de familias".
Diego Arraño, vocero de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, pidió la renuncia de la ministra de Educación Adriana Delpiano, quien dijo "lo único que ha hecho es consensuar con los empresarios".
Entre los detenidos figuró un camarógrafo del estatal canal de televisión, cuya cámara resultó destruida.
En Chile los aranceles de matrícula en las carreras universitarias son muy elevados y tienen un costo anual promedio equivalente a 6.700 dólares.