El argentino Joaquín Messi festejaba el Día de la Bastilla en un bar sobre una playa de Niza, con su novia francesa y su suegra. De repente, una mujer ingresó al local gritando algo que no entendió. Todos los presentes salieron corriendo. A 30 metros del lugar, un camión producía un nuevo atentado en Francia al arrollar a un gran grupo de personas y dejar decenas de muertos.
"Salimos todos corriendo como locos, había un nivel de pánico terrible. La gente corría por la playa, por el mar, por todos lados. Era una locura. Yo la miraba a mi novia, miraba la cara de mi novia, de mi suegra, estaban totalmente alteradas", dijo Joaquín al diario porteño La Nación.
"Ahora estamos en el departamento. Nos fuimos derecho de ahí. Hay policías por todos lados. Yo esperaba que mi novia y la gente acá estén más acostumbrados a esto, pero el nivel de alteración es altísimo", agregó en su diálogo con el medio.