El presidente Barack Obama pidió hoy a los estadounidenses que estén unidos durante el funeral de los cinco agentes asesinados en Dallas la semana pasada y afirmó que, más allá de los hechos de violencia de los últimos días, el país no está tan dividido como parece.
Obama señaló que, si bien el asesinato de los policías por parte de un hombre afroamericano parecía exponer profundas diferencias, el país no debería estar dividido.
"Dallas, estoy aquí para decirles que debemos rechazar semejante desesperanza", apuntó Obama. "Estoy aquí para decirles que no estamos tan divididos como parecemos".
Obama acortó su viaje por Europa para poder asistir al funeral de los cinco policías, quienes murieron en manos de un afroamericano en protesta por la muerte de ciudadanos negros en manos de la policía.
La muerte de los policías, así como los dos casos recientes de hombres afroamericanos muertos en manos de la policía, han dejado expuestas nuevamente las divisiones raciales en Estados Unidos. Obama apuntó que, si bien se hicieron progresos en las últimas décadas en Estados Unidos, "los prejuicios continúan".
"No tenemos en nuestras calles soldados o policías, sino servidores públicos", dijo Obama y señaló que es injusto medir a todos los policías con la misma vara, aunque reconoció que los afroamericanos enfrentan disparidades en el sistema de justicia criminal y que las familias negras deben preocuparse muy a menudo sobre cómo son percibidos sus niños por la policía.
"Nos preguntamos si alguna vez la brecha entre razas en Estados Unidos puede ser cerrada", expresó.
Por su parte, el ex presidente republicano George W. Bush, antecesor de Obama, llamó también al país a unirse. "A veces parece que las fuerzas que nos separan son más fuertes que las fuerzas que nos unen", dijo Bush en la ceremonia.
"Muy seguido juzgamos a otros por sus peores ejemplos, mientras nos juzgamos a nosotros mismos por nuestras mejores intenciones, y eso ha afectado nuestros lazos de entendimiento y metas colectivas", señaló.
El alcalde de la ciudad, Mike Rawlings, afirmó que "el dolor de Dallas es el dolor de una nación".
Cinco sillas vacías, decoradas con gorras de policía y banderas plegadas, fueron dispuestas sobre el escenario en memoria de los policías asesinados la semana pasada.
También asistieron al funeral la primera dama, Michelle Obama, la ex primera dama Laura Bush, el vicepresidente Joe Biden y su esposa Jill Biden.
Los cinco policías de Dallas fueron muertos a tiros cuando vigilaban una marcha de protesta por la violencia policial el jueves a la noche. Además, otros nueve resultaron heridos.
El francotirador, de 25 años, fue ultimado por la policía con un robot equipado con una bomba. Previamente le había dicho a la policía que quería matar a "personas blancas, especialmente policías blancos".
La protesta había sido convocada tras las muertes de Alton Sterling, de 37 años, el martes, quien fue ultimado cuando había sido reducido por la policía frente a una tienda en Baton Rouge, Louisiana; y Philando Castile, de 32 años, quien murió al otro día en su auto cuando lo paró la policía en un suburbio de Minneapolis, Minnesota.
El asesinato de Castile fue filmado por su novia y transmitido en Facebook, donde se lo pudo ver sangrando en su asiento mientras el policía lo seguía apuntando con su arma.
La familia de Castile se propone llevar a la Policía ante los tribunales. "Habrá un proceso", dijo la asesora legal de la familia y conocida jueza Glenda Hatchett hoy en St. Paul, en el estado de Minnesota, a los medios de comunicación.