El huracán que desató Donald Trump al convertir en inevitable su nominación como candidato presidencial dividió esta semana el corazón del Partido Republicano, paralizó a algunos de sus líderes y provocó el rechazo de familias tan influyentes como los Bush y los Reagan. Los ex presidentes George W. Bush y George H. W. Bush, quienes recibieron con disgusto los duros ataques de Trump a su contendor Jeb Bush (hermano e hijo, respectivamente) durante las primarias, dijeron que ahora se quedarían al margen.
“Buena suerte”, dijo en su cuenta de Twitter Michael Reagan, hijo del ex presidente Ronald Reagan (1981-1989), autor de la “revolución conservadora” que devolvió a la Casa Blanca a los republicanos y acuñó la identidad del partido sobre el libre mercado.
Mientras, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, aseguró que “aún” no está “preparado” para respaldar la virtual nominación del magnate. Trump, quien calificó a los mexicanos de narcotraficantes y violadores y aseguró que los deportará si llega a la Casa Blanca, ayer aseguró que ama a los hispanos, a propósito de conmemorarse la Batalla de Puebla, fecha histórica en México, país que se prepara para la “amenaza” que le representaría su triunfo.