En su nuevo informe de primavera presentado hoy en Bruselas, la Comisión Europea estimó que en 2016 el producto interno bruto (PIB) crecerá un 1,6 por ciento y en 2017 un 1,8 por ciento, 0,1 puntos porcentuales menos que lo que había estimado hace unos meses.
La eurozona tiene dificultades para revivir su motor económico tras la recesión de 2013. Ha tenido que enfrentar altas tasas de desempleo, baja inflación y más recientemente una crisis migratoria que lastra los esfuerzos financieros de los países.
El referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la UE el 23 de junio, así como las preocupaciones de que haya un freno en la expansión de China y las tensiones geopolíticas han creado "una incertidumbre sustancial", alertó la Comisión.
"La recuperación económica en Europa continúa pero el contexto global es menos propicio que antes", dijo el vicepresidente de la Comisión Valdis Dombrovskis.
Pese a que la política monetaria de la eurozona es favorable a las inversiones, la Comisión alerta de que la reciente subida del euro y de los precios del petróleo podrían constituir un freno a la economía del bloque.
"El crecimiento futuro dependerá crecientemente de las oportunidades que creemos para nosotros", comentó Dombrovskis, al tiempo que llamó a los Gobiernos a aumentar los esfuerzos para reformar sus economías y reducir la deuda pública y privada.
España parece estar particularmente desencarrilada en su objetivo de alcanzar sus objetivos. El déficit llegará este año al 3,9 por ciento del PIB y al 3,1 por ciento en 2017 pese a que según los compromisos iniciales debía situarse debajo del tres por ciento este año.
El país se encuentra además en un limbo político desde las elecciones de diciembre debido a que no se ha podido formar Gobierno, por lo que habrá nuevos comicios en junio.
También Francia tendrá que tomar medidas para alcanzar los objetivos de déficit, se indica en el informe, pues su déficit se situará en el 3,4 por ciento este año y en el 3,2 por ciento en 2017. El país lleva incumpliendo los objetivos desde 2009 y ahora tiene hasta 2017 para situarse por debajo del tres por ciento, después de que se le dieran tres ampliaciones de plazo.
Por su parte, Portugal tuvo un desarrollo positivo y este año estará dentro del límite con un 2,7 por ciento de déficit y un 2,3 por ciento en 2017.