Luego de que casi a mediados de mayo, autoridades del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés) de Estados Unidos confirmaran que continuarán los arrestos contra aquellos centroamericanos que entraron en 2014 al país sin documentos y con una orden final de deportación, esta acción -conocida como "redada"- ya se ha puesto en marcha con el arresto y deportación de 16 familias de Houston, Atlanta, Charlotte y Dakota del Sur.
Kathryn Shepherd, directora legal del proyecto Pro Bono CARA en el centro de detención de Dilley, en Texas, afirmó al diario La Opinión de Los Ángeles que se trata de 16 familias, muchas de ellas madres con hijos menores que fueron arrestadas expresamente en sus hogares o regiones de residencia.
“Una chica de 15 fue arrestada tomando el colectivo, y luego fueron a su casa para arrestar a la mamá. Los agentes preguntaron directamente por ellos y en muchos casos, forzaron su entrada a los hogares con excusas”, explicó Shepherd.
Según las propias cifras de la Oficina de Protección de Fronteras y Aduanas (CBP), en enero y febrero arrestaron a más de 3.000 menores no acompañados y otras 3.000 familias, en cada mes. Sin embargo este número aumentó a más de 4.000 en marzo y más de 5,000 en abril. En el caso de los centroamericanos, unos de los motivos por el que emigran a Estados Unidos es el clima de violencia en sus respectivos países.
La tasa de homicidios de Centroamérica en total se encuentra a 35,4 por cada 100.000 habitantes, en comparación a 20 por cada 100.000 en toda Latinoamérica.
La política migratoria de Estados Unidos es uno de los puntos de debate más calientes y conflictivos que divide a la sociedad estadounidense y ejes más polémicos de la campaña que llevan a cabo los candidatos a ocupar la Casa Blanca en noviembre próximo.
Fuente: LaOpinion.com